A tres semanas de la cita con las urnas, ha tenido que ser el denostado CIS de Tezanos el padre del primer sondeo electoral publicado sobre los comicios del 15-M en Castilla y León. Raro, raro, raro, que decía Papuchi, el doctor Iglesias Puga, padre del Iglesias compañero de querencias de Plácido Domingo. Como he venido señalando en anteriores “trastiendas”, no tiene precedentes el “apagón demoscópico” que ha venido rodeando a estas elecciones autonómicas. De acuerdo con los usos y costumbres, a estas alturas tendríamos que haber conocido tres o cuatro sondeos encargados por los medios que habitualmente lo han hecho.
A saber: «Castilla y León TV» (el canal autonómico de titularidad privada agraciado con la única licencia adjudicada de momento por la Junta, que lo financia con un pastizal de 22 millones de euros procedentes del erario), el grupo Vocento (“El Norte de Castilla” y “Abc”), “El Mundo” y “La Razón”.
Por razones inexplicadas, que no inexplicables, ninguno de los medios señalados ha tenido a bien en esta ocasión sondear la intención de voto ante estos comicios. Un “desinterés” ciertamente llamativo a estas alturas del proceso electoral. No hace falta ser muy sagaz para sospechar que ello obedece a que ni la televisión autonómica que tiene el gobierno Mañueco por juguete ni ninguna de las cabeceras citadas ha querido hacerse portavoz de unos sondeos en los que no iba a salir muy bien parado el partido que sustenta la Administración Autonómica. No tiene otra explicación.
El particular gurú demoscópico de Mañueco.- Al margen de las encuestas internas que periódicamente realizan los principales partidos, Alfonso Fernández Mañueco, nuestro entrañable “Fonsi”, tiene entre sus altos cargos a todo un experto en la materia. Antes de recalar en la Junta, donde ostenta desde 2019 el cargo de vicesecretario general de Relaciones Institucionales, José Miguel de Elías había trabajado durante más de 30 años en ese ámbito, llegado a ser director general de “Sigma Dos”, una de las compañías más conocidas en el sector demoscópico.
De Elías, quien mantiene su residencia en Madrid, desde donde se traslada a su despacho en la Junta oficialmente utilizando transporte público, es el gurú demoscópico de cabecera que tiene a Fonsi permanentemente informado sobre los estados de opinión que le conciernen. Y me malicio que ha sido el propio gobierno Mañueco quien ha transmitido a los medios antes referidos (todos ellos generosamente engrasados por la “chequera mediática” de la Junta) la idea de que retrasaran el encargo de sondeos todo lo posible, hasta que ya no les quedara otro remedio.
Ello ha motivado que el primero en aparecer haya sido el del CIS. Y esos mismos medios, siguiendo la estela del PP, se han ensañado con José Félix Tezanos, cuyos fallidos sondeos se lo ponían muy fácil. El periódico que dirige el ínclito «Saulo Lacustre« titulaba del siguiente tenor su información sobre el sondeo del CIS:“La lotería de Tezanos en Castilla y León». El alter ego de «Obsequiado» lleva tiempo augurando un desplome electoral del PSOE en Castilla y León de tales dimensiones que el socialista Carlos Martínez ni siquiera recogerá el acta de su escaño, atrincherándose en la alcaldía de Soria a la espera de las próximas municipales
Y en el antiguo “L´Osservatore herreriano”, devenido más tarde en el “El Pensamiento alfonsiano” (tan oxímoron como dicen que dijo Pío Baroja de “El pensamiento Navarro”), su anterior director, en un artículo titulado «Patrañas numéricas», afirma que el CIS de Tezanos es en realidad el CIS de la bruja Aramis Fuster. ¡Qué nivelón de análisis el del excelso vate que dirige la fundación Vocento!
Y también se ha sumado a la ola -Dios les cría y ellos se juntan, sin ir más lejos en la Fundación Santa María la Real- el inefable Ignacio Fernández Sobrino, quien en un artículo publicado en la edición regional de «Abc» califica la encuesta como «una broma de mal gusto». Fernández, en sus tiempos mozos militante de las Juventudes Socialistas, es el mismo que no hace mucho tuvo la desfachatez de glosar en otro artículo la figura de Antonio Miguel Méndez Pozo , condenado junto al exalcalde burgalés José María Peña en el «caso de la construcción», como un empresario ejemplar, modelo a seguir por los nuevos emprendedores…
Pues bien, no seré yo quien defienda el rigor científico de los sondeos elaborados por el CIS de Tezanos, que por lo general fallan más que la clásica escopeta de ferias. Pero he de decir que el cocinado sobre estas elecciones en Castilla y León no me parece descabellado. Dejando a un lado las desmesuradas horquillas en la asignación de los escaños, pienso que los porcentajes sobre intención de voto atribuidos a los tres principales partidos no están muy descaminados.
Si acaso creo que pueden estar ligeramente inflados los de PP (33,4 %) y PSOE (32,3), que ganarían voto respecto a las elecciones de 2022, e infravalorado el de Vox (16,1), que no creo que retroceda -todo lo contrario- del 17,6 por ciento (13 procuradores) alcanzado hace cuatro años.
Mi impresión es que Mañueco no tiene fácil mejorar los resultados anteriores (31 escaños), mientras que el PSOE de Martínez puede mantener, e incluso incrementar, el número de procuradores (28) obtenido por Luis Tudanca en la anterior cita electoral. Y un apunte más: es más que posible que los socialistas y sus potenciales aliados sumen en conjunto más escaños que el PP, lo cual acentuaría aún más más su dependencia de Vox.
Permanezco expectante a la espera de que aparezcan nuevas encuestas, pero mi impresión es que los resultados de las elecciones en Castilla y León no van a tener absolutamente nada que ver con los de Extremadura y tampoco se van a parecer a los de Aragón, donde el PP aventajó en 10 puntos al PSOE. Y ello supondría un grave revés para la estrategia electoral diseñada en la calle Génova, a la vez que comprometería seriamente la aspiración de “Fonsi” a la reelección. Entre otras cosas, porque si mantiene un ápice de autoestima política, le iba a resultar intragable aceptar el “burruño”. Lo de la extremeña María Guardiola puede ser un camino de rosas al lado del calvario que le espera a Mañueco en la inevitable negociación que le espera al PP con Vox. ¡Ay, el «burruño”! Isabel, ve calentando por si sales.



















