El compromiso con la igualdad de género vive una paradoja en España. Según la última edición del Barómetro Juventud y Género de la Fundación Fad Juventud, el sentimiento feminista ha sufrido un frenazo notable: solo el 38,4% de los jóvenes de entre 15 y 29 años se identifica con el movimiento, una caída de casi 12 puntos respecto a 2021.
Sin embargo, el desapego no es hacia la igualdad en sí, sino hacia la «marca». Aunque los jóvenes rechazan la etiqueta, la mayoría reconoce que una sociedad equilibrada es más justa. Estamos ante el fenómeno del «feminismo adyacente»: una generación que disfruta de los derechos conquistados por el movimiento, pero que evita definirse como parte de él.
Los motivos del divorcio con la etiqueta
¿Por qué este retroceso? El informe apunta a una fuerte polarización y a la influencia de discursos críticos:
- Manipulación política: Casi la mitad de los encuestados cree que el feminismo se utiliza como una herramienta de interés partidista.
- Sensación de agravio: El 52,8% de los hombres jóvenes considera que la promoción de la igualdad ha ido tan lejos que ahora son ellos los discriminados.
- Fricción social: Un tercio de la juventud opina que el movimiento fomenta el enfrentamiento entre géneros o que, simplemente, ya no es necesario.
Beatriz Martín Padura, directora de Fad Juventud, explica que no estamos ante un retroceso lineal, sino ante un escenario complejo. Los jóvenes aplican marcos de igualdad en su día a día (trabajo, ocio, hogar), pero están expuestos a mensajes contradictorios que erosionan su identidad con el colectivo.
Luces y sombras en la pareja
El ámbito sentimental es donde mejor se reflejan estas contradicciones. Por un lado, existe un consenso sólido sobre la autonomía y el respeto: la inmensa mayoría defiende la comunicación abierta y el mantenimiento de espacios propios en la relación.
Sin embargo, la teoría choca con una realidad persistente de control digital y emocional. Los datos son reveladores:
- Presión inmediata: El 32% de las chicas afirma que su pareja se enfada si no responde al móvil al instante.
- Privacidad vulnerada: Un 27% de las jóvenes denuncia que les han revisado el teléfono.
- Aislamiento: Una de cada cuatro asegura que su pareja intenta controlar con quién habla.
En definitiva, el Barómetro dibuja una juventud que abraza los valores de igualdad en el discurso, pero que se siente incómoda con el activismo formal y que aún lucha por erradicar comportamientos de control en sus relaciones más íntimas.



















