La revolución del trueque que nació en un WhatsApp

Andrés Hernández ideó la iniciativa ‘No lo tiro’ que fue reconocido con el Premio Solidaridad de Cruz Roja Salamanca
Andrés Hernández recoge el Premio Solidaridad de Cruz Roja.

Reutilización, ayuda mutua y una moneda propia: así es el ecosistema solidario que Andrés Hernández ha consolidado en la ciudad, demostrando que la empatía y la sostenibilidad pueden gestionarse desde un simple chat de WhatsApp.

Antes de recibir el Premio Solidaridad de Cruz Roja, Andrés Hernández ya conocía de cerca el valor de lo que la sociedad desecha. De niño fue cartonero en el barrio de Garrido, una labor que entonces se veía como algo marginal y que hoy, según relata, el sistema ha absorbido bajo una imagen más sofisticada. Esa experiencia vital, sumada a años de aprendizaje, es la que le ha permitido transformar un sencillo grupo de WhatsApp en un movimiento social que planta cara al consumismo y fomenta la inclusión, llegando a distintas ciudades del país.

Esta sensibilidad fue el germen de ‘No lo tiro’. Sin embargo, la idea no nació de una teoría, sino de una realidad cotidiana. Tras adquirir una vivienda y contar con recursos económicos limitados, Andrés se vio en la urgencia de conseguir menaje básico del hogar y, al mismo tiempo, dar salida a objetos que ya no utilizaba. «Empecé a circular mensajes por grupos de organizaciones como el Banco del Tiempo o la EcoRed, preguntando quién quería lo que yo regalaba y quién podía ofrecerme lo que me faltaba», explica Hernández.

Fue entonces cuando decidió reactivar un grupo de WhatsApp de la organización estudiantil Fridays for Future que se encontraba sin uso, con el fin de centralizar y organizar exclusivamente esos intercambios. Con la referencia de lo que había visto años atrás en Alemania, donde dejar objetos en la calle para que otros los aprovechen es una práctica cívica común, Andrés profesionalizó esa intención a través de la tecnología que todos llevamos en el bolsillo.

Gestionar una comunidad que hoy supera las 1.500 personas requiere una organización rigurosa. Andrés Hernández, aplicando su experiencia organizativa como delegado comercial y maestro, introdujo normas estrictas para evitar que el grupo se convirtiese en un espacio de conflicto. Los debates ajenos al propósito del grupo están prohibidos; el objetivo es la utilidad social pura.

Sin embargo, su mayor aportación organizativa ha sido la «regla de las ocho horas». En la mayoría de los grupos de donaciones, el objeto se lo adjudica a la primera persona en responder, lo que suele beneficiar a quienes tienen mayor disponibilidad de tiempo para estar pendientes del teléfono. «Era una lotería injusta», señala Hernández. «Ahora, el donante publica el objeto y espera ocho horas antes de adjudicarlo. De este modo, una persona que trabaja una larga jornada tiene las mismas oportunidades de acceder a lo que necesita que alguien que está constantemente conectado».

‘No lo tiro’ no es solo un chat de donativos; es un sistema económico alternativo que se ramifica en áreas específicas:

  • No lo tiro, lo reparo: Un grupo paralelo donde se comparten conocimientos de bricolaje y reutilización. Si un microondas tiene un fallo técnico, antes de tirarlo entre todos buscan una solución para evitar generar el residuo, o si una estantería está rota, los miembros del chat aportan consejos para poder arreglarla.
  • El Puchero: Una red dedicada exclusivamente al intercambio de alimentos para evitar el desperdicio de comida en el ámbito doméstico.
  • La moneda social ‘Félix‘: Inspirada en la figura de Rodríguez de la Fuente, esta moneda se utiliza en ferias de trueque presenciales para facilitar intercambios asimétricos. «Es una moneda que carece de valor fuera de la comunidad; no sirve para consumir en grandes superficies, sino para fortalecer los lazos de los vecinos de Salamanca».

El éxito de esta red solidaria ha sido tal que el proyecto ya ha empezado a resonar fuera de las fronteras de Salamanca. Lo que comenzó como un experimento local se ha convertido en un modelo que genera interés en otras provincias, demostrando que la filosofía de ‘No lo tiro’ podría funcionar en cualquier ciudad. Es la prueba de que la necesidad de crear comunidades más humanas y sostenibles no es algo exclusivo de Salamanca, sino un sentimiento compartido.

Es inevitable comparar el éxito de esta red autogestionada con las políticas institucionales actuales. Mientras el Ayuntamiento de Salamanca ha anunciado recientemente la creación de espacios de intercambio en puntos limpios, la iniciativa de Andrés Hernández lleva ya dos años funcionando con una organización impecable. Él lo ve como un proceso natural de las buenas ideas: «Muchas cosas empiezan de forma antisistema y luego el sistema lo absorbe. Si la cosa es buena y es correcta, pues adelante», afirma. No obstante, recalca que su proyecto nació desde lo alternativo para cubrir un hueco que lo oficial aún no atendía, logrando que el intercambio sea hoy una realidad cotidiana en Salamanca.

El Premio Solidaridad de Cruz Roja llega en un momento de madurez, pero no oculta la cara amarga de gestionar una red con tanta gente. «Todas estas cosas también tienen su disgusto», reconoce Andrés, admitiendo que en una comunidad de 1.500 personas no siempre todo sale bien. Por eso, para él, el galardón es el aire que necesitaba para no tirar la toalla: «Cuando tienes un reconocimiento de estos te impulsa para seguir adelante».

Pero más allá de los trofeos, lo que realmente mueve a este exmaestro es la huella que deja en los más pequeños. Para Andrés, no hay nada que supere la experiencia de ver a un niño recibir un juguete o un libro que otro ya no usaba. Es ahí donde la sostenibilidad deja de ser una palabra de moda para convertirse en un recurso que devuelve la ilusión a quien más lo necesita. De ahora en adelante está aprovechando el impulso de este premio para  fundar una ONG en donde la infancia será la protagonista, porque está convencido de que la solidaridad se aprende jugando y compartiendo.

Al final, ‘No lo tiro’ no va de muebles o ropa vieja, sino de demostrar que, en un mundo acostumbrado a usar y tirar, lo más valioso que existe es la capacidad que tenemos para ayudarnos entre todos nosotros.

Para participar en la red, donar objetos o solicitar información, puede contactar con la organización en: nolotirosalamanca@gmail.com

Por. Lara Arias Lordén.

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