El color del ruido da el pistoletazo de salida del Festival [Con]Tempo, que organiza el Servicio de Actividades Culturales en colaboración con el Centro de Estudios Brasileños y el Coscyl.
La propuesta de Virginia Rivas fusiona la pintura con el arte sonoro y parte de la clasificación de ruidos en el espectro sonoro y su identificación cromática, desde los que se establece una analogía entre la onda visible y la audible.
Según la clasificación comúnmente aceptada, cuando la densidad espectral de un ruido es uniforme, se identifica con el blanco, mientras que el color se define en función de los usos de tonos graves y frecuencias bajas.
Rosa, gris, verde y marrón son los ruidos y los colores que determinarán varias instalaciones complementarias distribuidas por el espacio de la sala de exposiciones Patio de Escuelas. Unas columnas traslúcidas convocan al espectador a sumergirse en la textura sonora elegida por la autora. La visión desde el interior transforma el espacio y altera la coloración del resto de obras, mientras reafirma la coincidente en espectro y tonalidad.

Para el director del Servicio de Actividades Culturales, Javier Panera, “no es casual que tanto para el ruido, el sonido, la música y la pintura se utilicen términos análogos: coloración, tonalidad, espectro… En la investigación de Virginia Rivas, las espectrografías de los ruidos (olas de mar para el rosa, lluvia para el verde, interferencia electrónica para el gris y crispación de agentes naturales para el marrón -en realidad rojo-) han generado colores específicos, creados por la autora para este proyecto persiguiendo la misma dispersión cromática provocada por las estridencias sonoras».
La muestra permanecerá abierta hasta el 17 de mayo en la Sala de Exposiciones del Patio de Escuelas



















