EEUU e Israel eliminan a la cúpula iraní

Han acabado con la vida del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, el exsecretario de Seguridad y el comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), las fuerzas armadas del régimen de los ayatolás
Trump sigue en la Casa Banca el ataque a Irán. (Casa Blanca)

En una operación conjunta sin precedentes, Estados Unidos e Israel han acabado con la vida del líder supremo de Irán, Ali Jameneí. El ataque, ejecutado en la madrugada del sábado, fue diseñado estratégicamente para coincidir con una reunión de alto nivel entre el ayatolá y sus principales asesores, logrando neutralizar de un solo golpe a figuras clave como el exsecretario de Seguridad, Ali Shamkhani, y el comandante del CGRI, Mohammad Pakpour. Tras 37 años en el poder, el régimen de los ayatolás llega a su fin sin saber qué rumbo seguirá el país.

Aunque apenas días antes se reportaban «buenos avances» en las negociaciones nucleares en Ginebra, la realidad política en Washington apuntaba en otra dirección. Según revela The Washington Post, tanto Israel como Arabia Saudí ejercieron una presión constante sobre la administración Trump para intervenir militarmente de forma inmediata, argumentando que un Irán fortalecido representaría una amenaza irreversible.

A pesar de que la inteligencia estadounidense no preveía una amenaza directa de Teherán en la próxima década, Donald Trump utilizó el espectro de las armas nucleares para justificar un operativo que pasó de la amenaza dialéctica a la acción real apenas 24 horas después de sus últimas críticas a los negociadores iraníes.

La televisión estatal iraní, en un mensaje cargado de emotividad, ha decretado 40 días de luto oficial. El alcance de la tragedia para la familia del clérigo de 86 años es total: la agencia Fars confirma que su hija, yerno, nieto y una de sus nueras también perecieron en los bombardeos. Al menos cayeron treinta bombas sobre el complejo presidencial, que quedó destruido.

Por su parte, Trump celebró la noticia a través de Truth Social, calificando a Jameneí como «una de las personas más malvadas de la historia» y asegurando que su muerte es un acto de justicia para las víctimas de su régimen.

La Guardia Revolucionaria no ha tardado en reaccionar, prometiendo un «castigo duro y lamentable» y anunciando lo que califican como la mayor operación militar en la historia del país contra objetivos estadounidenses e israelíes.

Sin embargo, el presidente Trump mantiene una postura de calma desafiante. Minimiza la capacidad de respuesta iraní y sugiere que la desaparición de Jameneí abre la puerta a una «solución diplomática» con nuevos liderazgos, afirmando incluso que ya tiene identificados a «buenos candidatos» para suceder al fallecido líder.

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