El conflicto iniciado por la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán ha entrado este lunes en su tercera jornada con una escalada de violencia que ya se cobra más de 600 víctimas mortales. La situación ha dado un vuelco diplomático definitivo: Teherán ha desmentido cualquier intención de negociar con la Administración Trump, calificando de «falsa» la oferta de diálogo mencionada por Washington.
Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, ha sido tajante al afirmar que no habrá contactos con EE. UU., acusando a Donald Trump de priorizar los intereses de Israel sobre la vida de sus propios soldados. Mientras tanto, en el terreno, la «Operación Furia Épica» (EE. UU.) y «Rugido del León» (Israel) continúa golpeando infraestructuras críticas.
Respuesta de los ‘proxies’
Israel asegura haber establecido la superioridad aérea sobre Teherán tras bombardear centros de inteligencia y mando militar. Por su parte, Irán ha confirmado ataques contra la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, aunque el OIEA aún no ha verificado daños estructurales en las instalaciones nucleares.
La guerra ha dejado de ser un pulso bilateral para convertirse en un incendio regional:
- Hizbulá entra en combate: La milicia chií ha lanzado drones y cohetes contra el norte de Israel como «venganza» por la muerte del Líder Supremo, el ayatolá Alí Jameneí. Israel ha respondido con dureza en Líbano, matando al jefe de inteligencia de Hizbulá y provocando un éxodo masivo en el sur del país.
- Ataques en el Golfo: Irán ha golpeado bases estadounidenses en Kuwait y otros países de la región, dejando un saldo de cuatro soldados norteamericanos fallecidos.



















