Los mercados financieros han reaccionado con pánico ante la posibilidad de que Irán bloquee el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo mundial.
El barril de Brent ya roza los 80 dólares (una subida del 9%), pero la peor parte se la lleva el gas natural, cuyo precio se ha disparado un 44% tras el ataque con drones a una planta de licuación en Catar.
Analistas advierten que esta escalada energética actuará como «gasolina para la inflación», lo que podría obligar a los bancos centrales a paralizar las bajadas de tipos de interés previstas para este año.



















