Europa cierra filas con España ante las amenazas de Trump y advierte

"Cualquier ataque a un Estado miembro es un ataque a la UE", dice el portavoz comunitario
Pedro Sánchez y Macron, en enero, en París.

La escalada de tensión entre Estados Unidos y España ha provocado una respuesta contundente y unánime en Bruselas. Tras las palabras de Donald Trump, quien calificó a España de «aliado terrible» y amenazó con un embargo comercial por su negativa a participar en la ofensiva contra Irán, la Unión Europea ha dejado claro que Madrid no está sola.

La Comisión Europea ha sido tajante: «Cualquier amenaza a un Estado miembro es una amenaza a toda la UE». El portavoz comunitario, Olof Gill, recordó que existe un acuerdo comercial vigente que limita los aranceles y que Washington debe respetar. Desde Bruselas se advierte que están «listos para actuar» y salvaguardar los intereses europeos si la administración estadounidense decide romper las reglas del juego.

En esta misma línea, el vicepresidente Stephane Sejourne subrayó que la política comercial es competencia exclusiva de la Unión, enviando un mensaje de firmeza ante la posibilidad de sanciones unilaterales contra productos españoles.

Sánchez recupera el «No a la guerra»

Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha respondido con una declaración institucional cargada de simbolismo, rescatando el lema «No a la guerra». Sánchez defendió la soberanía nacional sobre las bases de Rota y Morón, asegurando que su Ejecutivo «no será cómplice por miedo a las represalias» y exigiendo una vía diplomática para el conflicto en Oriente Próximo.

Desde Moncloa también recordaron a Trump que España es un socio fiable y que cualquier revisión de las relaciones comerciales deberá ajustarse a la legalidad internacional y a los acuerdos bilaterales con la UE.

Macron, el más explícito

El apoyo internacional más explícito ha llegado desde París. El presidente francés, Emmanuel Macron, telefoneó personalmente a Sánchez para trasladarle la «solidaridad total» de Francia. Este respaldo se suma al del presidente del Consejo Europeo, consolidando un frente común frente al órdago de la Casa Blanca.

Mientras tanto, en el plano diplomático, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha expresado su sorpresa ante la actitud del canciller alemán, Friedrich Merz. Aunque Merz recordó a Trump que no puede sancionar a España por separado, su alineamiento con las críticas estadounidenses sobre el gasto en defensa (pidiendo que España alcance el 5% del PIB) ha generado malestar en el Gobierno español.

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