La emprendedora salmantina que encontró ‘la sal de la vida’

Raquel Martín, responsable de Salt Room Salamanca.

Si la expresión la sal de la vida se asocia a aquello que aporta emoción, interés, alegría o sentido a la existencia… le viene como anillo al dedo a Raquel Martín, porque acaba de iniciar una nueva aventura empresarial -abrió Salt Room el 1 de marzo- con los beneficios que aporta la sal a la salud.

En Cracovia comprobaron que los mineros que trabajan en las minas de sal gozaban de buena salud y un médico comenzó a investigar. La diferencia era que esos trabajadores respiraban roca de sal. “Allí empezaron a hacer estos tratamientos, algo similar a lo que tenemos nosotros con las termas”, compara Raquel Martín.

Hace diez años, nace en España Salt Room y desde este mes de marzo, en Salamanca. “Nuestras cuevas están recubiertas de sal: tanto paredes, techo, suelo… todo lo que es la sala está cubierta de sal. Los beneficios de la haloterapia son aconsejables para mejorar muchas enfermedades como: alergias, asma, catarro, bronquiolitis de los niños, otitis, el EPOC… En todas esas enfermedades, el paciente mejora muchísimo. Incluso para los eccemas en la piel, la psoriasis… No es un tratamiento, sino que ayuda a los tratamientos que ya existes”, puntualiza Raquel Martín.

La sala infantil de Salt Room Salamanca.

No solo es aconsejable para las personas que padecen estas patologías, es recomendable para todas aquellas que quieran sosegarse. “Estás cincuenta minutos ahí con música… Lo que queremos es que te relajes, que estés aquí, que respires y que la sal te haga mejorar. Es el beneficio que tiene la sal pura cien por cien mineral”, explica la responsable de Salt Room.

No es una sal que tú puedas comprar en el supermercado. «Es una sal que introducimos en los halogeneradores y la vas expulsando de forma seca en micropartículas muy, muy pequeñas y la vas respirando. Baja hasta las vías bajas y ayuda a expulsar todo el moco. Precisamente, lo que provoca otitis, bronquiolitis o neumonías y el tratamiento logra que mejoren mucho”, explica Martín.

La sala de adultos de Salt Room Salamanca.

La idea de montar este negocio surgió en 2024. Raquel Martín tiene una hija que juega al baloncesto, estaba preseleccionada por Castilla y León y era propensa a cogerse todo tipo de enfermedades respiratorias. Tenía que irse de concentración y no le bajaba la fiebre de un gripazo. “La niña no respiraba y decíamos: ‘algo hay que hacer’. Fuimos a Madrid y en una sesión en un Salt Room vimos la mejoría. Y dijimos: ‘Esto hay que traerlo para Salamanca’, porque es maravilloso. De la necesidad surgió la idea”, comparte.

El ‘eureka’ ya la tenía y ahora tocaba ponerlo en marcha. Les costó unos seis meses de papeleo. “Fuimos al revés. Empezamos preguntando para no encontrarnos las sorpresas burocráticas y con la franquicia”, explica. Eso sí, desde el 1 de marzo están a pleno rendimiento en el Camino Estrecho de la Aldehuela. Las salas son de unos 25 metros y están preparadas para niños y adultos. Las sesiones de 50 minutos para adultos y 40 minutos, niños. “Nosotros no lo conocíamos y nos quedamos sorprendidísimos y dijimos: ‘esto hay que montarlo en Salamanca'». Dicho y hecho.

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