Carme Chaparro ha estado unas semanas alegada de las redes, sin poder compartir con sus seguidores la evolución de su enfermedad.
La última vez que se acercó a la ventana digital fue para anunciar que se casaba y que pasaría la luna de miel en el hospital.
Las noticias, aunque con reservas, son buenas para ella. Ha podido salir a tomar el sol en la terraza de su casa y con esa mira pícara, ha escrito: «He decidido salir a respirar, aunque sea a la terraza de casa. Protegida».
Comenta que la carcasa cambia y algo dentro de ella también. Agradece a sus seguidores que hayan sabido esperar y «guardar la puerta sin hacer ruido mientras mis médicos arreglan las grietas por dentro… y por fuera. Seguimos», asegura.
No obstante, advierte que queda mucho por delante. «Y, no sé cómo ni cuándo llegaré a la meta. Pero seguimos. Y la luz, hoy, se agradece el doble», explica.
Ha querido puntualizar que no tiene cáncer. «Pero sí, me falta mucho pelo y me tengo que proteger la cabeza. Tengo una enfermedad muy complicada. Ya os contaré cuando el proceso termine. O vaya a mejor. Fuerza a todos los que sufrís cualquier enfermedad», concluye.





















