La guerra en Oriente Próximo entra en una fase crítica de retórica incendiaria y ataques masivos. En las últimas horas, el escenario bélico se ha visto sacudido por un cruce de mensajes directos entre Washington y Teherán que oscilan entre la posibilidad de una tregua negociada y la amenaza de eliminación física.
Mientras el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunciaba desde el Pentágono que hoy será la jornada de bombardeos más «intensa» hasta la fecha -con un despliegue total de cazas y aviones de combate-, el presidente Donald Trump sorprendía con un tono ambiguo. En una entrevista de madrugada para Fox News, el mandatario afirmó que un diálogo con Irán es «posible», aunque matizó que todo dependerá de que se den las condiciones adecuadas.
Este atisbo de diplomacia contrasta radicalmente con sus advertencias previas de «golpear 20 veces más fuerte» si Irán persiste en bloquear el estrecho de Ormuz, punto vital para el suministro global de petróleo.
Irán responde: «Vigila tu espalda»
La cúpula iraní no ha tardado en reaccionar. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, ha calificado las palabras de Trump como «amenazas vacías» y ha subido el tono hasta el terreno personal. «Tenga cuidado, no sea usted el eliminado», advirtió Lariyani al presidente estadounidense, recordándole que la nación iraní ha sobrevivido a líderes «más grandes» que él.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria ha asegurado que sus misiles son ahora más potentes y que están preparados para expandir el conflicto, sentenciando: «Somos nosotros quienes determinaremos su fin».
La ofensiva se recrudece en el terreno
Más allá de las palabras, la realidad militar sigue dejando un rastro de devastación:
- Ataques en Teherán: El ejército israelí ha iniciado una nueva fase de bombardeos sobre la capital iraní, centrada en desarticular los núcleos operativos del régimen.
- Conflicto regional: Emiratos Árabes, Kuwait, Baréin y Arabia Saudí ya reportan la interceptación de drones y misiles procedentes de Irán en sus propios territorios.
- Crisis humanitaria: El Líbano sufre las consecuencias colaterales con más de 700.000 desplazados debido a la intensificación de los combates.
- Balance de víctimas: Desde el inicio de la ofensiva conjunta el pasado 28 de febrero, las autoridades iraníes cifran en más de 1.200 los fallecidos, incluyendo a altos cargos del Ejército y del Gobierno.



















