Un reciente informe de Comisiones Obreras destaca que la desigualdad salarial comienza antes del acceso al empleo, debido a la falta de corresponsabilidad. Por ello desde el Sindicato se reclama a los poderes públicos articular un pacto integral de cuidados, que garantice servicios públicos suficientes y de calidad para la atención de menores y de personas dependientes, dando una solución universal a este grave problema.
Este mismo informe advierte que a pesar de los avances derivados de la subida del SMI y la negociación de planes de igualdad, se observa una cronificación de la brecha salarial, ‘pitera en el jornal’, un fenómeno intolerable que sólo podrá superarse con medidas estructurales que atajen la precariedad de la jornada parcial y la falta de corresponsabilidad en los cuidados. Urge tomar medidas efectivas desde los poderes públicos para abordar estas diferencias salariales entre hombres y mujeres, porque incluso con políticas públicas eficaces, harían falta más de dos décadas para cerrar la brecha salarial de género.
Mientras se perpetúa la brecha de género, las mujeres suponen el 49% de la afiliación al régimen general de la seguridad social, pero sólo suponen el 39% de la población afiliada con contrato indefinido a jornada completa. Por el contrario, las mujeres son clara mayoría de la afiliación indefinida parcial (68%), entre los fijos discontinuos (60%), entre los temporales completos (57%) y entre los temporales a jornada parcial (62%).
Hay que reformar el contrato parcial para acabar con una brecha salarial que se cronifica. Además las mujeres soportan una mayor tasa de temporalidad (+17.6%) que los hombres. Si las mujeres asalariadas trabajaran a jornada completa con la misma intensidad que los hombres (93%), se eliminaría el 55% de la brecha salarial de género en nuestro país. Con los contratos a tiempo parcial se mantiene una alta imprevisibilidad, dejando la vida de las personas trabajadoras al albur de las empresas, imposibilitando a las personas trabajadoras planificar otras actividades de su vida cotidiana. Ni tiempos parciales, ni vidas a medias.
La brecha salarial entre mujeres y hombres tiene un origen multicasual. Responde a su diferente inserción laboral: las mujeres mantienen una mayor presencia en sectores de actividad con menores salarios medios (comercio, ayuda a la dependencia, cuidados, hostelería, limpieza, hogar, etc.). Además en estos sectores con bajos salarios, una parte relevante de las mujeres trabaja a tiempo parcial. También responde a las peores condiciones laborales en su inserción: jornadas, contratos, con mayores interrupciones en su vida laboral vinculadas a un desigual reparto de las tareas de cuidados, que penalizan la trayectoria laboral de las mujeres trabajadoras.




















