Manos que dan sin ser vistas

Presentación del cartel de Pasión en Salamanca
Félix Torres, Montse Gonzáles y Tomás Gil con el cartel de Pasión en Salamanca.

Teresa Peña ‘presta’ uno de sus crucificados para el cartel de Pasión en Salamanca organizado por La Tertulia Cofrade.

Un lujo de cartel y una cuidada presentación por parte de Montse González y Tomás Gil, porque una y otro acercaron la obra de Teresa Peña al espectador.

Teresa Peña nació un año antes de la Guerra Civil, formada en San Sebastián, becada por la Escuela de Arte de San Fernando para ir a Roma y poco recordada.

Está considerada como una de las máximas representantes entre la unión del arte contemporáneo y la fe cristiana. “Entreteje vida y obra y las imágenes te invitan a parar. Ella ha sabido interpretar la realidad de una manera nueva”, analiza Montse González sobre la obra de Teresa Peña.

Fue Andrés Alen -asesor artístico de Pasión en Salamanca- el que pensó en una de las obras de Teresa Peña para el cartel que anunciador de la semana de Pasión en Salamanca. Vio la pintura en la exposición que la artista tiene en la sala Núñez Solé del Museo Diocesano.

Montse González explicó que en esta pieza “Teresa Juega con el significado. No es un Cristo relamido, inventa la imagen de Cristo que emociona. Hay mucho detrás de lo que muestra. Es una obra muy rompedora que transmiten un mensaje”.

Félix Torres, Montse González y Tomás Gil, con las tres otras de Teresa Peña.

Todo está en la Cruz. Desde ahí parte la obra de Teresa Peña, muy mística. Las manos que dibuja o pinta la artista hablan, incluso cuando no se ven.

El cartel elegido por Pasión en Salamanca es la cabeza y el tronco, los brazos y piernas no están. “Los miembros que faltan no están ausentes, somos los que miran el cuadro, para sentirnos partes de los miembros de Cristo”, matiza Tomás Gil.

La pieza elegida para anunciar la Semana Santa forma parte de un tríptico. Son tres tables, donde Cristo aparece como: El Entregado; El Glorificado y El Enviado. La imagen elegida es la del Cristo Glorificado. “Está colocado en medio de los tres cuadros. La tonalidad del Cristo cambia, aparecen los blancos, grisáceos luminosos… Se hace más visible el cuerpo de Cristo y está resaltado por la nebulosa. Hay tres cruces de luz por detrás del Cristo. El gesto con la cabeza levantada dirigiéndose al Padre encomendando su espíritu. Es un cuerpo transfigurado, derrotado en la Cruz”, explica Tomás Gil.

Es la misma imagen en los tres cuadros, pero parecen mundos diferentes. El Entregado se presenta como un grabado y ha aplicado la luz. “Transmite la pasión de Jesús a través de los colores. Nos sitúa en el misterio de la entrega de Jesús. El verde nos habla del grano de trigo que es una fecundidad nueva”, comparte Tomás Gil.

En el Cristo Enviado aparecen los ocres, amarillos… es el Cristo enviado al mundo. “Teológicamente se utiliza el cuerpo de Cristo como iglesia”, concluye Gil.

Félix Torres, Montse González y Tomás Gil.

Estas tres obras forman parte de la exposición Teresa Peña: Resplandor que se pueden ver hasta finales de marzo en la Sala Núñez Solé del Palacio Episcopal.

La muestra reúne un total de 45 obras de diversa temática, entre pinturas sobre tabla y papel realizadas con distintas técnicas como la encáustica, el gouache o el acrílico. El recorrido se completa con tres grabados intervenidos por la propia artista con pintura y diferentes cromatismos, así como dos esculturas en bronce.

Teresa Peña Echeveste (Madrid, 1935 – Entrambasaguas de Mena, Burgos, 2002).

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