David de la Mano muestra ‘La ventana ciega’

Exposición comisariada por Ricardo García Núñez
David de la Mano. Fotografía. Pietro Mucucci.

David de la Mano es un artista cuya obra construye mapas emocionales de la experiencia humana. Sus grandes murales, poblados por figuras humanas que se entrelazan y se acumulan, exploran la densidad de la existencia y la frágil poética de la vida colectiva. Desde finales de los años 90, ha desarrollado proyectos en espacios públicos que transitan la escultura, la instalación y el land art, transformando entornos cotidianos en paisajes que invitan a la reflexión sobre nuestra geografía interna y externa.

El trabajo del artista salmantino se extiende por más de 20 países en cuatro continentes, y su obra gráfica ha formado parte de exposiciones individuales y colectivas en galerías y museos de Madrid, Valencia, Salamanca, París, Milán, Roma, Varsovia, Moscú, Berlín, Montevideo, Mendoza, Barcelona, Oslo, Chicago, Los Ángeles, Nueva York y Londres. Su trabajo revela un delicado entramado entre la presencia humana y el espacio que habita, un constante diálogo entre lo individual y lo colectivo.

La ventana ciega reúne cerca de ochenta dibujos sobre papel realizados por David de la Mano y conforman un corpus silencioso y denso, donde la imagen no ilustra un relato sino que lo insinúa, lo deja suspendido. No hay aquí una narración lineal ni una clave única de lectura: hay fragmentos, escenas detenidas, gestos mínimos que se repiten y se transforman como una respiración contenida.

Una de las obras que se pueden ver en la exposición de la Galería Luis Méndez.

El título señala una condición más que una metáfora. La ventana, entendida como lugar de observación, aquí no ofrece una vista clara ni una salida. No permite asomarse al exterior, sino que obliga a detener la mirada. En un tiempo marcado por la exposición constante y la circulación ininterrumpida de imágenes, esta ceguera no es una carencia, sino una forma de resistencia. Mirar deja de ser un gesto automático.

Las figuras humanas están despojadas de identidad. Son siluetas sin rasgos, concentradas en acciones elementales: sostener, avanzar, vigilar, esperar. No representan individuos, sino posiciones. Su relación con el entorno es inestable y precaria, como si el suelo pudiera desplazarse en cualquier momento. El paisaje no funciona como escenario, sino como una estructura frágil, atravesada por tensiones. La presencia de animales -lobos, aves,
serpientes- introducen un diálogo, a veces, con las personas.

El papel no actúa como soporte neutro, las manchas, las transparencias y las zonas erosionadas permanecen visibles, sin correcciones y la imagen se construye desde la pérdida y la superposición. A lo largo del conjunto aflora una reflexión sobre la fragilidad de lo común, la dificultad de sostener vínculos y la persistencia de gestos que se repetiten sin alcanzar un resultado claro. No hay épica ni promesa. Las escenas muestran acciones mínimas en un entorno que no ofrece garantías, a veces inquietantes, donde el control es siempre provisional.

La ventana ciega no propone una experiencia inmediata ni complaciente, exige tiempo, atención y una cierta disposición a la incertidumbre donde cada dibujo funciona como un punto de acceso parcial, nunca como una respuesta o una certeza. La ventana ciega propone una pausa, una forma de mirar despacio, incluso a ciegas.

La exposición permanecerá abierta hasta el 13 de junio en la Galería Luis Méndez (C/ Meléndez, 8. Salamanca). El horario de visita es de lunes a sábado, de 10:30 a 14:00 h y de 17:00 a 20:30 h.

Una de las obras que se pueden ver en la exposición de la Galería Luis Méndez.

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