La comunicadora y escritora Tati Ballesteros protagonizó un nuevo #AulaAlumni en el marco del V Centenario de la Escuela de Salamanca, defendiendo su filosofía ‘Virmor’ en el mismo lugar donde un día fue estudiante de Criminología.
Tati Ballesteros acudió al Aula Francisco Salinas en el Edificio Histórico de la Universidad para ofrecer una conferencia, pero se convirtió en el escenario del reencuentro de la estudiante de Criminología con su «hogar».
La mujer que hoy suma más de medio millón de seguidores en redes sociales y cuyas reflexiones dan la vuelta al mundo, caminaba por los pasillos de la Universidad de Salamanca. «Llegar aquí me da mucha alegría porque la esencia de Salamanca sigue igual. Para los que hemos estudiado aquí, esto es familia», confesaba Ballesteros al inicio del encuentro.
De la Criminología a la viralidad inesperada
Ante el público, Ballesteros recordó sus años como estudiante de Criminología. Una elección que, según explica, nació de una curiosidad insaciable por «entender la mente humana». Aquellos años de apuntes y cafés en Salamanca forjaron a la comunicadora que hoy es, aunque ella misma admite “que la vida le ha llevado de manera inesperada a lo que es en la actualidad”.
En el año 2020, todo cambió cuando subió un vídeo que no estaba pensado para llamar la atención. «Dos amigos, una cámara y un mensaje dicho de corazón». Así define Bastesteros el clip que se hizo viral en todo el mundo, titulado Hola 2021. En él ensalza la postura del ciudadano en la época de la pandemia, la unión del pueblo ante los momentos duros como el que vivimos. Fue criticado por parecer que fomentaba una posición política e ideología, pero la comunicadora es clara con ello: ninguna ideología está bajo ese mensaje dicho desde el alma.
Desde aquel ‘boom’, su vida se ha convertido en un equilibrio entre la exposición pública y la rutina tranquila en su Segovia natal, donde pasea a sus perros y vive ajena al ruido digital.
Sobre la oscuridad de las redes sociales
Bajo el techo del Aula Francisco de Vitoria, Ballesteros entre risas niega su postura de influencer. “Para mí, las redes sociales son una herramienta y ya, no consumo muchas redes sociales porque tengo otros hobbies en la vida”, explica con naturalidad a pesar del medio millón de seguidores que tiene.
Para la segoviana, el mundo digital es un terreno que requiere una gestión emocional constante. “Son armas de doble filo muy grandes”, advierte al hablar sobre el peso que estas plataformas ejercen en nuestra vida.

Ballesteros defiende que estas redes pueden ser una ventana abierta para mejorar el mundo, siempre que se utilicen como un altavoz de respeto y no como un simple escaparate de vanidad.
Sin embargo, no oculta su preocupación por la insensibilización digital. La rapidez del algoritmo, advierte, nos roba la capacidad de conmovernos ante el dolor ajeno. «El sufrimiento se vuelve intangible cuando pasa por el filtro de una pantalla», señala. Para la comunicadora, el reto actual no es prohibir la tecnología, sino aprender a consumirla sin perder el filtro crítico ni la humanidad que nos define.
‘Virmor’: El valor de vivir con amor
El eje central de la charla fue su filosofía “Virmor”: El valor de vivir con amor. En un contexto donde la Escuela de Salamanca celebra 500 años debatiendo sobre los valores de la humanidad: la justicia, la libertad y la dignidad. Ballesteros propuso una actualización de estos valores a través de la bondad, el amor y el respeto.
«La polarización no la crean las redes sociales, la creamos nosotros. El ser humano es magnífico, pero nos falta mucho amor por el que tenemos al lado», reflexionó ante un público que escuchaba en silencio absoluto.
En un mundo que define como «oscuro en muchas facetas», su propuesta es una vuelta a la ética personal. Tratando el tema de la insensibilización digital, Ballesteros advirtió cómo el flujo constante de información nos hace perder la empatía: «A veces nos cuesta más ver el maltrato de un perro que las cifras de una guerra; nos estamos acostumbrando a ver a las personas como productos y no como seres humanos detrás de una pantalla».
Para la escritora. ‘Virmor’ no es una utopía, sino una herramienta de gestión emocional que puede utilizar cada uno de nosotros. «Es ser fiel a uno mismo a pesar de las dificultades», explicó, anunciando que esta filosofía será la base de su próximo libro de ensayo que se publica el próximo 26 de abril.
Un diálogo entre siglos
El encuentro permitió hablar de los grandes conceptos de la Escuela de Salamanca de 1526 a la realidad cotidiana de 2026. Al hablar de la Libertad, Ballesteros lo tiene claro: «La libertad más que buscarla fuera es algo que hay que buscar dentro; hay gente muy libre encerrada en prisiones internas».
Del mismo modo, el debate rescató términos como la «Justicia» o la «Fraternidad», valores que hace cinco siglos defendieron pensadores como Francisco de Vitoria en esas mismas piedras.
La comunicadora lamentó que el individualismo moderno nos haya hecho perder el sentido de comunidad, pero se mostró optimista sobre la capacidad del ser humano para reencontrarse: «Confío en que la gente es buena por naturaleza; es la vida la que a veces nos corrompe, pero siempre podemos elegir volver al respeto».

Al abordar el concepto de la “guerra justa”, un pilar del pensamiento clásico salmantino que hoy suena más actual que nunca debido a los conflictos globales. Ante la pregunta de si una guerra puede ser alguna vez legítima, Tati Ballesteros se mostró contundente: «No creo que exista la guerra justa», afirmó, defendiendo que la violencia siempre representa un fracaso de la humanidad y del amor, principios que rigen su filosofía”. Para la escritora, aunque la historia intente justificar los conflictos con leyes, la dignidad del individuo debe prevalecer siempre sobre cualquier estrategia bélica.
Tati Ballesteros aprovechó el cierre para insistir en que, más allá de la tecnología, «falta mucho amor en este mundo» y que la clave está en recuperar el contacto con el que tenemos al lado y con uno mismo.
Al despedirse de la que fue su facultad, definió el aula y el mundo de las letras como una «transmisión de humanidad histórica» que no debe perderse, recordando que el pensamiento crítico sigue siendo la mejor herramienta frente a la velocidad de la era digital.
Por. Lara Arias Lordén.



















