“Calidad de servicio y cumplir los horarios del autobús es incompatible»

Usuarios y conductores de autobuses coinciden en que la solución al transporte público en Salamanca pasaría por incrementar el número de vehículos
Parada de autobús en la avenida de Mirat. Fotografía. Pablo de la Peña.

Usuarios y conductores de autobuses coinciden en que la solución al transporte público en Salamanca pasaría por incrementar el número de vehículos. Una medida que se ha visto de manera parcial en la línea 10, la que va de Vistahermosa a Puente Ladrillo, pero solo hasta mediodía, quizá por ello se ha emprendido una recogida de firmas en el centro integral de Vistahermosa

“La sensación que tenemos es que el Ayuntamiento nos usa de filtro para que no lleguen las reclamaciones. Los usuarios se quejan a nosotros, al que ven. Los animamos a que pongan una reclamación, pero en el Ayuntamiento, no en la empresa, no a nosotros porque eso al final nunca llega”. Así de contundentes se muestran conductores de autobús delegados de CGT.

Quizá por esta recomendación y por su propia necesidad, la asociación de vecinos de Vistahermosa recoge desde hace unos días firmas en el centro integrado del barrio para mejorar la línea 10 del recorrido del autobús urbano.

Uno de los problemas a los que se enfrentan conductores y pasajeros todos los días es que los horarios de los autobuses están obsoletos. “Tenemos media hora para recorrer la ciudad de punta a punta, pero las condiciones han cambiado. La ciudad ha crecido y los usuarios cada vez son más. El Ayuntamiento saca estadísticas de lo mucho que ha crecido el número de pasajeros. Sí, eso está muy bien, pero el transporte no está acorde a la demanda que hay. Calidad de servicio y cumplir los horarios, a día de hoy, es incompatible», matizan los conductores.

Autobús por las calles de Salamanca. Fotografía. Pablo de la Peña.

Los profesionales entienden la incertidumbre que genera el incumplimiento sistemático de los horarios. “Si tengo que entrar a trabajar a las 10.00 horas, voy a coger el autobús a menos cuarto y no llega, ya llego tarde a trabajar. Un día, otro día, otro día… Le pueden decir que: ‘salga antes’. Pero, eso supone salir media hora antes de mi casa. Si voy a trabajar o a llevar a los niños al colegio, no puedes tenerlos un cuarto de hora antes fuera. Eso puede ser un día puntual, pero es que se repite en todas las líneas”, exponen los delegados de CGT.

Es el Ayuntamiento de Salamanca el que marca los tiempos, las paradas y las frecuencias. De hecho, los conductores creen que la empresa estaría a favor de que se incrementaran autobuses.

Una de las soluciones que aportan los conductores es que haya más autobuses. Un vehículo puede costar entre 300.000 y 400.000 euros, pero tiene una duración de 10 o 12 años, lo que supone unos 20.000 o 30.000 euros por año. Para una ciudad como Salamanca no debería ser un problema.

Las líneas que necesitan un servicio extra serían: la 5, la 6, la 10, la 13 y la 15, aunque las que más usuarios tienen siempre son la 3 y la 4, porque recorren barrios muy grandes, pero también tienen mucha frecuencia. “Esto está estudiado: cuanta más frecuencia tiene, más gente usa el autobús. Hay ciudades como Vitoria, similar a Salamanca, que tiene más autobuses y más viajeros debido a las frecuencias. Si salgo de casa y sé que tengo un autobús cada 10 minutos, no bajo en coche. En cambio, si tengo que esperar 20 minutos, lo cojo”, analizan los conductores.

Parada de autobús en la avenida de Mirat. Fotografía. Pablo de la Peña.

Las líneas 2, 3 y 4 tienen frecuencia cada 10 minutos. La 9, quizá cada 12. Pero la 10, de Vistahermosa a Puente Ladrillo y Toreses, han querido arreglarla, pero a medias. “Solo por la mañana. Era una demanda de hace mucho tiempo y les han puesto un autobús más por la mañana. De este modo se funciona bien, se trabaja bien. Pero por la tarde lo quitas. A partir de la una y media empezamos con el horario normal, que es cuando salen los colegios. A las tres de la tarde, el autobús ya llega tarde. Lo lógico sería, que lo hubieran puesto todo el día, así no hubiera habido problema y esa línea cumpliría el horario”, precisan los profesionales.

La solución es el tiempo. Lo mismo que han hecho en la 10 por la mañana, que lo hagan durante todo el día. Esa es la solución en esta línea. “En el caso de la línea 13, que es también la que más quejas presenta, lo mismo que han hecho con la 10. Introducen un autobús más y cumples las frecuencias. Ni más ni menos. Tenemos el mismo tiempo de una punta a otra con el doble de gente y el doble de tráfico”, resumen los delegados de CGT.

Otra de las quejas frecuentes que se escuchan en las paradas del autobús es que los minutos que faltan para que llegue el autobús no se corresponden con la realidad. Al parecer el problema está en los GPS del autobús que no funcionan, hay puntos ciegos o negros. Por eso las marquesinas fallan y al final dan tiempos que no son reales.

Por parte de los conductores, la reclamación es que las marquesinas no están bien colocadas. El Ayuntamiento no les ha pedido opinión a los profesionales sobre el lugar más idóneo para ubicarlas. En alguna de las ocasiones que se han reunido con Fernando Rodríguez o con Ángel Molina, los profesionales del volante les han transmitido que la inmensa mayoría de las paradas están mal. “Nos piden que les digamos cuáles son las que están mal y cuando se vayan renovando las van adaptando. Pero nunca se ha hecho”, detallan los conductores.

Creen que si las paradas estuvieran bien situadas y la ciudad bien estructurada ganarían tiempo. No obstante, conductores y usuarios se encuentran con paradas repletas de ‘objetos’ que impiden bajar y subir con celeridad, desde contenedores, árboles, papeleras… muchos de ellos coincide con la puerta de salida del autobús.

Hay otro factor en esta ecuación de paradas y frecuencias: el envejecimiento de la población. “Trabajamos con los mismos tiempos de antes, pero los usuarios son personas mayores, que como es lógico emplean más tiempo en subir y colocarse. No podemos arrancar hasta que no están seguros, porque se pueden caer. Es imposible llegar a tiempo. Entramos en un círculo donde el usuario llega tarde a trabajar, se enfada y se desahoga… ¿con quién? con el conductor. Es lógico, es el que ven”, concluyen los conductores.

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