Cada vez que las urnas se asoman al calendario -ya sean municipales, generales o, como ahora, autonómicas en Castilla y León– me asalta la misma sensación de anacronismo: la de estar redactando, con la misma fe ciega que en la infancia, una carta a los Reyes Magos.
Escribo la carta para pedir lo justo, lo que nos pertenece por derecho y lo que, por puro contrato social, deberían cumplir quienes aspiren a ocupar los sillones de la Junta. Para eso se postulan y para eso, y no para otra cosa, ponemos en sus manos nuestro destino.
En mi carta no hay caprichos, sino exigir el cumplimiento de las competencias propias de la administración autonómica. Es fundamental recordar qué nos jugamos antes de cerrar el sobre con nuestro voto: nos jugamos la piel en la Sanidad, el futuro en la Educación, la dignidad en la Dependencia y la conservación de un Patrimonio milenario en nuestros bosques.
Mi primera petición es un ruego por la Sanidad Pública. No basta con aplausos; pedimos una inversión real que dote a nuestros hospitales y centros de salud de recursos técnicos del siglo XXI y, sobre todo, de profesionales que se sientan reconocidos, especialmente en la Atención Primaria. Solo un médico valorado puede identificarse plenamente con el sistema que sostiene sobre sus hombros cada día.
En las aulas, les pido recuperar la calidad de la Enseñanza Pública y garantizar la equidad. Es hora de dejar de alimentar privilegios privados y recuperar y blindar la escuela pública. Es necesario devolver la dignidad a nuestras escuelas. Y en la Universidad, nuestra histórica cuna del saber, urge recuperar recursos y profesores que puedan garantizar una enseñanza superior de excelencia, pero, por encima de todo, accesible para todos, sin que el código postal o la cuenta bancaria dicten el límite del talento.
Pido también que la mirada se detenga en nuestros mayores y en la Dependencia, esa asignatura pendiente que Castilla y León ya no puede permitir que siga esperando, con una población envejecida y dispersa por el territorio más amplio de Europa.
Pero el cuidado de la vida también se extiende a nuestra tierra, a ese patrimonio verde que el fuego devora verano tras verano ante la impotencia de quienes lo habitan. Les pido una protección real de nuestros bosques, que no pase solo por el despliegue de heroicos servicios de extinción cuando el humo ya es mortaja, sino por una gestión valiente durante el invierno.
Podría extender la lista detallando las deudas para con la ciudadanía de cada Consejería, esas deudas que ni siquiera figuran en los programas electorales, pero conviene poner el foco en las cuestiones más importantes, que si no los Reyes Magos se distraen y te traen cualquier cosa que se les ocurra y tengan a mano. Mejor no distraerlos mucho.
Al final de la jornada, todos iremos a la misma urna. Pero conviene no olvidar que la urna es solo un recipiente; el poder reside en el sobre que elijamos. Después del recuento, el lamento será estéril si no hemos sabido elegir. Al fin y al cabo, el día después, todos estamos condenados a disfrutar -o a sufrir- el peso de nuestro propio voto.
Miguel Barrueco Ferrero, médico y profesor universitario jubilado
Disquisiciones personales sobre la #jubilación https://t.co/0mwXvghtBz
— Miguel Barrueco Ferrero (@BarruecoMiguel) March 7, 2026






















1 comentario en «Carta a los Reyes, desde Sil hasta el Tormes»
Bueno estoy seguro que a cualquier candidato que podáis hablar ahora mismo todas las cosas que le pidáis va a decir que sí luego cuando salen elegidos ya es otro cantar