El viaje de Sergio Herrero… de Matacán a la selva nigeriana

El escritor es un hombre de contrastes que parece vivir varias vidas en una sola
Sergio Herrero, autor de 'No Man's Land'

Bombero militar en la base de Matacán por servicio y motero por afición, este salmantino ha irrumpido en el mercado editorial sin seguir más reglas que las de su propio instinto. El debut de Sergio Herrero como escritor es con la novela, No Man’s Land, no es solo el resultado de un hobby nacido en la soledad de la pandemia, sino la confirmación de una voz narrativa capaz de transformar la disciplina militar en una experiencia cinematográfica donde la realidad y la ficción se confunden a través de coordenadas GPS.

La vida de Herrero transcurre habitualmente bajo la alerta constante de la pista de aterrizaje, preparado para actuar si un avión en emergencia requiere su intervención. Es un oficio de acción y precisión, una energía que traslada a su otra gran pasión: las rutas en moto. Sin embargo, tras esa fachada de hombre de acción, se esconde un escritor que sorprendió incluso a sus amigos más cercanos cuando lo vieron por primera vez en la televisión.

«Sentía que las cuatro paredes se cerraban en la pandemia y escribir fue mi vía de escape», confiesa. Lo que comenzó como un alivio mental durante esta época, acabó convirtiéndose en una obra. Autodidacta y libre a través de las palabras, Herrero tiene un estilo muy personal a la hora de escribir. Fue esta autenticidad lo que convenció a Ediciones Atlantis para la publicación de su obra. En un sector donde a menudo se exige inversión al autor novel, la editorial apostó por él a coste cero, cautivada por una narrativa «particular» que no intenta imitar a nadie. «Me han dicho que se nota que no he hecho cursos porque no emulo a otros; tengo mi propia forma de contar las cosas», afirma Sergio, quien cita la crudeza de Stephen King y el estilo de Arturo Pérez-Reverte como sus referentes.

La novela sigue a un equipo de élite en una misión de extracción en Nigeria que pronto escapa a su control, revelando que los peores enemigos no siempre llevan un AK-47, sino que a veces visten de traje en los despachos del poder. El libro destaca por un hiperrealismo original: Herrero ha incluido coordenadas geográficas reales en el texto. Si el lector siente curiosidad, puede buscar la ubicación en Google Maps y encontrará el restaurante exacto de Virginia o el punto preciso de México donde transcurre la acción. «Es una historia inmersiva; todo lo que aparece, desde la fragata Cristóbal Colón hasta el armamento, es base de la historia», explica el autor. Además, advierte que no es amigo de los finales felices: «El final es bastante explosivo y abierto. De hecho, mucha gente me dice que al libro le faltan páginas porque quieren saber más».

A diferencia de los escritores metódicos que pasan horas frente a un escritorio, el proceso de Herrero es dinámico y orgánico. Al ser autodidacta, no planifica con escaletas rígidas, sino que visualiza la historia como si fuera película. «Me lo imagino todo en escenas; el olor del café, el chirrido de una puerta… mi objetivo es que el lector vea exactamente lo que yo estoy viendo en mi mente», explica.

En este camino, su círculo más íntimo ha sido clave. Mientras sus amigos se enteraban de su faceta de escritor al verle en la televisión, su madre ya conocía cada giro de la trama: ella ha sido su primera y mayor crítica. «Cuando tenía escritas unas páginas se las mandaba para ver qué le parecía; ella me ha ayudado mucho con este libro», confiesa Sergio. Esta ayuda familiar fue el primer filtro de una obra que hoy ya es una realidad en las librerías.

Su técnica para capturar la inspiración es igual de singular: el teléfono móvil es su mejor aliado. Dado que su trabajo y sus aficiones le mantienen en constante movimiento, el escritor salmantino utiliza las notas de voz para «cazar» ideas antes de que se “escapen”. «A veces estoy entrenando o en el trabajo y me llega la inspiración; si no lo grabo rápido, se me olvida, y eso da mucha rabia», admite. Esa inmediatez y ligereza se trasladan al papel, logrando una trama que fluye de forma natural.

El fenómeno de No Man’s Land ya ha comenzado su expansión tras una presentación multitudinaria en la biblioteca Torrente Ballester, donde se vendieron más de 80 ejemplares. Actualmente, el libro ya está disponible en El Corte Inglés, Casa del Libro y Amazon, además de diversas librerías de Madrid y Salamanca.

De cara a los próximos meses, Sergio Herrero tiene planeada una ruta de presentaciones que le llevará por localidades como Ledesma y Sahagún. Además, su gran cita con el público será en la Plaza Mayor de Salamanca, donde firmará ejemplares de la mano de la librería Ikigai durante la Feria del Libro. Mientras tanto, el autor ya trabaja en la continuación de la historia, motivado por las críticas de sus lectores que ya reclaman una segunda parte.

Por. Lara Arias Lordén.

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