¡Qué mejor manera de darle la bienvenida a la primavera que con Haydn! ¡Y, qué forma tan elegante de empezar a adentrarse en la Semana Santa que con Stabat Mater!
En este caso, gracias a la Orquesta Clásica del Teatro Liceo y el Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca, ambas celebraciones van unidas.
El Centro de Artes Escénicas y de la Música acogerá el sábado 21, un concierto de la Orquesta Clásica del Teatro Liceo de Salamanca junto al Coro de Cámara de la USAL, en el que interpretarán el “Stabat Mater”, una de las primeras obras sacras compuestas por Joseph Haydn. La Orquesta Clásica del Teatro Liceo estará dirigida por Alfonso Sebastián Alegre y el Coro de Cámara de la USAL por Bernardo García-Bernalt.
El Stabat Mater es ante todo una obra para cantantes solistas, muy exigente desde el punto de vista vocal, por esa razón para este concierto contará con la participación de solistas de talla internacional como la soprano Lore Agustí, la alto Adriana Mayer, el tenor Ariel Hernández Roque y el bajo João Fernandes. Todos ellos han actuado en los mejores teatros y salas de conciertos del mundo como el Covent Garden de Londres, Concertgebouw de Amsterdam, Théâtre des Champs Élysées de París, Scala de Milán, La Monnaie de Bruselas y Lincoln Center de Nueva York.
La secuencia del Stabat Mater fue tradicionalmente la música habitual de los cuatro sábados de Cuaresma, así como del Viernes de Dolores. Por ello se ha programado en esta fecha, como pórtico y heraldo de la Semana Santa de Salamanca. A pesar de la gran popularidad de la que gozó en vida de Haydn, esta obra no figura hoy entre las más habituales de las temporadas de conciertos. Mientras que oratorios como La creación o Las estaciones se escuchan con relativa frecuencia en las salas, son mucho más escasas las oportunidades de disfrutar en directo de una partitura tan singular y extraordinaria como el Stabat Mater que se presenta ante el público de Salamanca.
Con recorrido
La Orquesta Clásica del Teatro Liceo ofreció su primer concierto en enero de 2022 y nació con la pretensión de responder a los criterios interpretativos y de plantilla orquestal del repertorio de finales del siglo XVIII y primera mitad del XIX, aunque tiene flexibilidad para adentrarse en el repertorio posterior, especialmente el destinado a orquestas de cámara.
Por su parte el Coro de Cámara de la USAL se fundó en 1984 como un grupo especialmente dedicado a la polifonía ibérica de los siglos XVI al XVIII. Desde entonces ha realizado un intenso trabajo de difusión y estudio de este repertorio, que se ha plasmado en centenares de conciertos en diferentes auditorios y festivales en España y otros países de Europa, muchos de los cuales han supuesto el “reestreno” de partituras inéditas correspondientes a este periodo.
Para todos
Las entradas para este concierto tienen un precio de 12, 16 y 20 euros y se pueden comprar en la taquilla del Liceo o en www.ciudaddecultura.org. Los alumnos de los conservatorios y de la Escuela Municipal de Música tienen un descuento del 20% en taquilla.
El Stabat Mater terminó convirtiéndose en la obra sacra más popular de su autor, circulando ampliamente durante su vida por países católicos como Francia, Italia o España, e incluso en las zonas protestantes. Como el propio Haydn señala, la expresión musical de la poesía fue su principal objetivo al componerlo y esa intención se percibe a lo largo de toda la obra.
Con su descripción en primera persona del amplio abanico de emociones de María durante la Crucifixión, el conmovedor texto está trufado de ocasiones para infundir vida musical a los distintos sentimientos: Haydn lo consigue a lo largo de los catorce movimientos de la obra con una amplia variedad de técnicas. Más de la mitad de los números son movimientos lentos y casi la mitad están en tonalidades menores, ofreciendo poco alivio al implacable ambiente de tristeza.
Haydn recurre también a un esquema tonal a gran escala que guarda relación con el sentimiento eminentemente melancólico de la obra: tras comenzar en sol menor, discurre por una serie de tonalidades que en muchos casos están relacionadas entre sí por un intervalo de tercera descendente (gesto melódico utilizado a lo largo de la obra para representar las lágrimas o el llanto) hasta desembocar por fin en un radiante sol mayor que evoca «la gloria del Paraíso».
Aunque el compositor evita cualquier dramatización excesiva, recurre a solistas y coro para añadir sutiles caracterizaciones: en muchos casos, los versos que aluden directamente a los sentimientos de María («O quam tristis», «Quis non posset», «Fac me vere») son interpretados por el soprano o el alto, mientras que las descripciones de la Crucifixión («Pro peccatis», «Vidit suum») aparecen en las arias de los hombres.
El coro interviene también en momentos estratégicos del texto: por ejemplo, para marcar la transición entre la descripción de la angustia de María y el deseo de los fieles de compartir su emoción con ella en «Eja, Mater».
Todo el mundo concurre en la sección final, cuando la poderosa imitación coral y los virtuosísticos solos evocan vívidamente la gloria del Paraíso en digno colofón.


















