La tensión en Oriente Próximo escala tras las declaraciones del secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, quien afirma que Mojtaba Jamenei, el nuevo líder supremo de Irán, se encuentra «herido y probablemente desfigurado».
Estas lesiones serían consecuencia de los ataques del pasado 28 de febrero, en los que murió su padre, Alí Jamenei, marcando el inicio del conflicto abierto entre Washington e Israel contra Teherán.
Desde el Pentágono se cuestiona la legitimidad y el estado de Jamenei, señalando que su reciente mensaje a la nación fue solo escrito, sin rastro de voz o vídeo.
«Están escondidos como ratas», aseguró Hegseth, quien también lanzó un mensaje de calma respecto al Estrecho de Ormuz, garantizando que EEUU no permitirá que se bloquee el comercio marítimo pese a la crisis energética y la desesperación de las fuerzas iraníes en la zona.



















