Una montaña de excrementos es lo que ven cada día los vecinos y caminantes de en la avenida Alfonso IX de León.
Las deposiciones de aves son una mezcla de heces y orina, con un alto contenido en ácido, por lo que pueden dañar la pintura de los coches y corroer piedra o metal.
Además, es importante señalar que los excrementos -más en estos volúmenes- pueden transmitir enfermedades, hongos y bacterias a los humanos. Por lo que además de limpiarlos, es preciso hacerlo con mucha precaución.
Sin olvidar, la parte estética y de mantenimiento para cualquier Ayuntamiento.



















