Íñigo Onieva atraviesa uno de sus momentos más dulces, y esta vez el protagonista no es su matrimonio con Tamara Falcó, sino su faceta como empresario. El marido de la marquesa de Griñón ha consolidado su posición en la milla de oro madrileña con la apertura de un exclusivo club privado que ya se perfila como el nuevo «place to be» de la capital.
Un club de élite para 500 elegidos
El proyecto no es solo una apuesta de ocio, sino un centro de networking para la alta sociedad y el mundo empresarial. Con una membresía que oscila entre los 1.500 y los 2.500 euros anuales (dependiendo de la edad), el club ya cuenta con una lista de espera que roza el centenar de personas.
Entre los nombres que ya forman parte de esta selecta comunidad de 500 socios figuran apellidos de peso en el panorama nacional, como los hermanos Medina o el torero Cayetano Rivera. Onieva ha logrado captar la inversión necesaria para blindar el negocio, demostrando que su olfato para las relaciones públicas se traduce en rentabilidad.
El «silencio» como estrategia de marca
A pesar del éxito y del evidente interés que despierta su vida privada, Onieva mantiene una hoja de ruta muy clara respecto a su exposición pública:
- Perfil empresarial: Está dispuesto a dar la cara y conceder entrevistas, pero solo bajo un prisma profesional y de negocios.
- Blindaje frente al «couché»: Más allá de sus compromisos habituales con la revista ¡Hola!, el empresario ha decidido cerrar la puerta a los programas de televisión y a las crónicas del corazón.
- Cuestión de roles: Onieva parece sentirse cómodo cediendo el foco mediático a su esposa, prefiriendo que sea ella quien acapare los titulares mientras él gestiona sus activos desde la discreción.
En definitiva, Íñigo Onieva busca que se hable de sus cifras y de sus proyectos, no de su vida cotidiana. Una estrategia de «silencio televisivo» que busca proteger su credibilidad como gestor en un entorno donde la exclusividad es el mayor valor.


















