Un fatal error ha terminado en tragedia en la provincia de Toledo. Un hombre de 50 años ha muerto tras arrojarse de un tren en marcha cuando circulaba a unos 90 km/h. El suceso ocurrió después de que el pasajero se percatara de que el convoy ya había pasado la estación de Oropesa, lugar donde debía apearse.
Los hechos comenzaron la noche del pasado domingo en la línea Madrid–Cáceres. Según las primeras investigaciones, el hombre habría accionado el freno de emergencia antes de lanzarse al vacío. Aunque la maquinista detuvo el tren y realizó una inspección visual de la zona, no detectó nada extraño en la oscuridad y reanudó la marcha.
La voz de alarma la dio su familia el lunes, al denunciar su desaparición. Tras reactivarse el rastreo, el cuerpo fue localizado finalmente en una acequia cercana a las vías, en el término municipal de Lagartera, a unos dos kilómetros de la estación de Oropesa.
Impacto en la circulación ferroviaria
El hallazgo del cadáver obligó a Adif a cortar el tráfico ferroviario entre Oropesa y Navalmoral de la Mata durante una hora y media el lunes por la tarde. El parón afectó a varios servicios:
- Un tren de Media Distancia quedó retenido en Talavera de la Reina.
- Un convoy de mercancías y un servicio de Larga Distancia con destino Badajoz sufrieron retrasos significativos.
- La circulación se restableció pasadas las 17:50 horas, una vez concluidas las labores de levantamiento del cadáver.
Investigación en curso
El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, ha confirmado que la investigación sigue abierta para esclarecer todos los detalles. Aunque la hipótesis principal es que el fallecido saltó voluntariamente tras activar la emergencia, las autoridades mantienen la prudencia. «Se está investigando y todavía no se saben las causas definitivas», señaló Sabrido, subrayando que aún se deben confirmar los pasos exactos que dio la víctima antes del accidente.

















