Los conductores de autobús llevan años y años reclamando servicios públicos, quizá desde siempre, pero nunca se contemplo en ningún contrato. Tenían que aguantarse, buscar una esquina o pedir favores a los establecimientos donde había confianza.
Parece que este problema está cerca de solucionarse. El Ayuntamiento ha iniciado las obras para instalar servicios a pie de calle. Uno de ellos estará en la plaza de San Julián. Eso sí, si se ve la ubicación está alejado de la parada de los autobuses de la Gran Vía, excepto los que estacionan en la misma plaza, porque el resto de los conductores tendrán que cruzar la Gran Vía, semáforos incluidos, para poder aliviarse.
“Este cubo se instala en un entorno tan delicado como el de la Plaza de San Julián, en el cual se ubican edificios de notable valor, comenzando por la propia Iglesia de San Julián o por la Casa de las Viejas (actual Filmoteca Regional de Castilla y León), así como otros muchos catalogados o bien construidos, al haber utilizado materiales autóctonos. Se trata, por tanto, de una ubicación muy desafortunada para algo así y debería ser replanteada a la mayor brevedad a fin de causar los menos gastos posibles”, analizan desde la asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio.
Llama la atención ese miedo al vacío que parecen tener desde el Ayuntamiento, lo que en arte se conoce como Horror vacui, porque hueco que ven, hueco que rellenan. Se puede observar en la calle Toro, Zamora, en la plaza del Liceo, en la de Los Bandos, la Rúa o la Plaza Mayor. La siguiente sacrificada es la plaza de San Julián con la colocación del ascensor en la escaleras y la instalación de un aseo para los conductores de autobús.
Desde Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio consideran que es una pena que el Ayuntamiento de Salamanca se haya fijado en esta ubicación, si es que ha considerado que la plaza de San Julián también debe dotarse de este tipo de instalación, no haya pensado en que la misma bien podría haberse resuelto integrada junto al recién estrenado ascensor en las conocidas como `las escaleras de La Riojana. “En todo caso se trata de un problema cuya solución tiene que ser dada por nuestros responsables municipales, asesorados por los técnicos que han nombrado, y no puede ser la primera que se les ocurra”, matizan desde la asociación.
“Haber elegido esta ubicación para la colocación de una nueva caseta es una nueva afrenta a la ciudad que se suma a otras que nuestras administraciones públicas están tomando en los últimos años, con el vistoso ascensor de la Plaza de Santa Eulalia, o en los últimos meses como ocurre con el armario a los pies de la fachada principal de la Plaza Mayor o las jaulas en los balcones de las torres de la Iglesia de la Clerecía”, enumeran.
No obstantes, desde la asociación ven bien que el Ayuntamiento de Salamanca o la empresa concesionaria atienda esta necesidad de los conductores de los autobuses urbanos, si bien podría haberse planteado de otra forma: como servicios públicos los cuales fuesen de uso gratuito o preferente para los conductores o puestos a hacer una instalación de uso exclusivo, que ésta no sólo fuese como servicio y que también pudiera atender otras necesidades de estos empleados.
Desde Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio explican que en algún momento los salmantinos tendremos que decir a nuestras autoridades ‘¡basta ya!’ de llenar nuestras calles con tantos chirimbolos porque citados no son los únicos que se pueden encontrar. “A ellos hay que sumar los contenedores de quita y pon, que están más puestos que quitados, o los cubos con la programación cultural y promocional de los pocos museos y espacios culturales de la ciudad, que siempre están colocados en los lugares más molestos. Y sí, sin entrar a hablar de las terrazas o los vehículos que son aparcados en cualquier lugar”, señalan.
Resulta especialmente preocupante que Salamanca no cuente con una Concejalía de Patrimonio que se dedique de manera específica, técnica y permanente a la conservación, protección y planificación del legado histórico de la ciudad.
















