El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a sacudir el tablero geopolítico este miércoles al cuestionar la presencia militar de su país en el Estrecho de Ormuz. A través de su red social Truth Social, el mandatario afirmó que EE. UU. no necesita esta vía estratégica y amenazó con delegar su control en las naciones que dependen directamente del paso del crudo.
La advertencia llega tras la negativa de la OTAN y de aliados clave como Japón, Corea del Sur y Australia a participar en una coalición militar para escoltar buques mercantes. Estos países han argumentado que no desean involucrarse en un conflicto que «ellos no iniciaron».
Ante esto, Trump fue tajante en sus mensajes:
- Responsabilidad compartida: «Me pregunto qué pasaría si dejáramos que los países que lo usan se hicieran responsables. Eso haría que algunos de nuestros aliados que no responden se pusieran las pilas, ¡y rápido!».
- Ataque a la cúpula iraní: El presidente reiteró que Irán es el «Estado patrocinador del terrorismo número uno» y presumió de estar «dejándolos fuera de juego» tras los bombardeos que acabaron con el líder supremo, Alí Jameneí.
- Autosuficiencia: Insistió en que, como «el país más poderoso del mundo», EE. UU. no necesita ayuda externa al haber logrado, según sus palabras, «diezmar al Ejército iraní».
Un balance de guerra sangriento
A pesar de que la Casa Blanca ya se adjudica la victoria en este conflicto iniciado el pasado 28 de febrero, las cifras de bajas siguen aumentando. La guerra se ha cobrado la vida de gran parte de la cúpula de la República Islámica y de cientos de iraníes, incluyendo civiles. En el bando estadounidense, se confirma la muerte de al menos trece militares.
Mientras tanto, la tensión no cede: Teherán continúa respondiendo con ataques contra Israel y posiciones estadounidenses en la región, desafiando la narrativa de «victoria decisiva» que se defiende desde Washington.

















