El valor del silencio y el disfrute del arte, todo en la ‘Semana de la Escucha’

El Teléfono de la Esperanza de Salamanca organiza la Semana de la Escucha, una cita que este año llega con una carga emocional especial y un mensaje de urgencia social, que comienza el lunes 23 a las 18.00 horas y concluye el día 29 de marzo
Dos de las obras de Luisa Mayorga que se podrán ver en la Exposción 'EmocionArte, en el palacio de Garcigrande, dentro de la Semana de la Escucha.

Salamanca se prepara para la Semana de la Escucha del Teléfono de la Esperanza. Una exposición solidaria de la pintora y voluntaria Luisa Mayorga, titulada ‘EmociónArte’, será el eje central de siete días dedicados a visibilizar la salud mental y combatir la soledad no deseada.

En una sociedad que corre pegada a una pantalla, donde las respuestas deben ser inmediatas y los silencios incomodan, están los voluntarios del Teléfono de la Esperanza que se dedica a lo más revolucionario: escuchar.

El Teléfono de la Esperanza de Salamanca presentó este viernes los actos de su Semana de la Escucha, una cita que este año llega con una carga emocional especial y un mensaje de urgencia social, que comienza el lunes 23 a las 18.00 horas y concluye el día 29 de marzo. Todas las actividades se desarrollan en la Sala Garcigrande.

M. Carmen Igea, presidenta del Teléfono de la Esperanza en Salamanca, fue clara sobre la rigurosidad de su labor. No se trata solo de descolgar un teléfono; tras cada voluntario hay casi dos años de formación. «Primero aprendemos a ver qué nos aprieta el zapato, a identificar nuestra propia herida. Solo cuando nos conocemos a nosotros mismos, podemos ayudar a los demás», explicaba con una metáfora tan sencilla, pero que refleja a la perfección la ayuda humanitaria. La organización insiste en que su labor no es dar consejos, sino ofrecer herramientas para que la persona que sufre reestructure su propio problema. En un mundo donde todos interrumpen, ellos ofrecen escucha activa y empática.

Además, la organización imparte cursos trimestrales abiertos a todo el público (con un pequeño donativo voluntario) sobre autoestima, inteligencia emocional y aprender a perdonar, muy útiles para conocerse a uno mismo y a los demás.

El corazón de esta semana será la exposición EmociónArte, en la Sala Garcigrande (Plaza de los Bandos). Su autora, Luisa Mayorga, no es solo una artista; es voluntaria del Teléfono de la Esperanza. Por ello, ha decidido donar el total de lo recaudado por la venta de sus cuadros a la organización.

La muestra, que se inaugura el lunes 23 a las 18:00 h, es un recorrido por el óleo y la emoción. Luisa Mayorga explica que sus retratos no son fotos, sino intentos de «sacar el alma y el espíritu» de quienes pinta. Desde la ternura de la maternidad hasta el duelo por su propia mascota, cada lienzo va acompañado de frases que invitan a la reflexión. «Nadie quiere suicidarse, lo que no queremos es sufrir», recordaban en la rueda de prensa, y la pintura de Luisa es, precisamente, una ventana a esa esperanza.

La exposición estará abierta del 23 al 29 de marzo. Pero no será solo una muestra estática. Durante toda la semana, la Sala Garcigrande se llenará de vida con: música en directo, charlas sobre salud mental y el arte de comprender al otro, y sobre todo solidaridad. La oportunidad de colaborar con una organización que se mantiene casi exclusivamente de voluntarios demostrando que siempre hay una mano ayudante dispuesta a devolver la esperanza a quien cree haberla perdido.

Los datos presentados por Myriam Ruano, responsable de comunicación, no dejan lugar a la indiferencia. En el último año, el centro de Salamanca atendió 2.756 llamadas, pero el volumen a nivel nacional es sobrecogedor: 172.907 peticiones de ayuda, de las cuales más de 134.000 fueron intervenciones en crisis suicida.

En Salamanca, el año 2025 cerró con 525 casos entre intentos y suicidios consumados. «Es una cifra que asusta y que no se publica por tabú, pero el suicidio es la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años», subrayó Ruano. Estas «mujeres que escuchan» coinciden en un diagnóstico claro: la soledad no deseada es la gran pandemia silenciosa de nuestro tiempo.

Conscientes de que las nuevas generaciones han sustituido la voz por el teclado, la organización ha reforzado su plataforma Conéctate.social. Un entorno seguro y anónimo diseñado específicamente para adolescentes y jóvenes que se sienten más familiarizados conectarse a través de la pantalla. Las responsables advierten que, aunque los jóvenes están «permanentemente conectados» a las redes sociales, sufren una alarmante falta de valores y de ilusión. La inmediatez digital ha vaciado de contenido las relaciones humanas, generando un vacío emocional que el chat intenta llenar con escucha profesional.

Explican que, en los casos en los que el usuario es un menor de edad, el protocolo de la organización trabaja en colaboración directa con la Fundación ANAR, garantizando una mayor protección.

Por. Lara Arias Lordén.

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