Opinión

De lo pequeño y lo grande

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Estamos hechos para vivir contentos, que nadie sea condenado y nos sean reconocidas las cosas buenas que hacemos. Lo menos con que hemos de conformarnos es que se salvaguarde la vida libre y sana, haya belleza y nos quieran a quienes queremos. Pequeños son los que pasan como en tinieblas, ponen cara de amargados y no reciben abrazos. Grandes, a quienes les vale el aroma de una rosa y de un beso hacen un cielo.

Con solo una vida y el poco tiempo que tenemos para vivirla, extraña que haya quienes se la aflijan pensando que cada día que pasa se les abrevia. La vida esta para gastarla, no para ahorrarla. No hay que poner en cuestión lo que causa satisfacción; sea el gusto por el sexo, el bien comer o las emociones del corazón. La existencia hay que tomarla por lo que es: un regalo que disfrutar sin esperar a mañana, porque el tiempo no vuelve ni la vida se repite.

Cuando hay ganas todo se puede, ninguna actividad es inútil, nada que haya que desdeñar, nadie más que otro. Ricos no podremos ser todos, pero libres y con los mismos derechos, sí.  Que haya diversidad significa más conocimientos, experiencias y oportunidades, además de que haya donde escoger y más de qué aprender. A ser grande se comienza siendo pequeño y, ya saben, la verdadera grandeza es hacer sentir grande a los demás.

Licenciado en Geografía e Historia, exfuncionario de Correos y escritor


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