La indefensión del maestro

Un maestro mira la pizarra vacía. Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

El 72,2 por ciento de los docentes de la escuela pública no se siente respetado en el aula y la mitad ha sufrido situaciones violentas en las aulas, según una encuesta realizada por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), que han respondido más de 7.500 docentes de toda España.

ICAL. La encuesta de CSIF forma parte del informe ‘¡Ya está bien! Por la dignificación de la labor docente’, y pone de manifiesto también la falta de respaldo que siente el profesorado por parte de la Administración y el cada vez menor reconocimiento a su autoridad. 

El sondeo se ha realizado mediante cuestionarios en centros públicos de Enseñanza Infantil, Primaria, Secundaria, Formación Profesional, centros de Régimen Especial (conservatorios, escuelas de arte, de idiomas) y centros de Educación Especial de todas las comunidades autónomas, para conocer de primera mano las situaciones que se viven diariamente en las clases.

En la encuesta, se señalan las principales reivindicaciones del profesorado, que por el siguiente orden son: la reducción de ratios, el refuerzo de la autoridad, la mejora de poder adquisitivo, la reducción de la burocracia y la reducción del horario lectivo.

Otra queja mayoritaria es la falta de protocolos claros y eficaces ante conflictos, problemas de convivencia o situaciones complejas, lo que genera inseguridad y sensación de desprotección. En este sentido, el 97,8 por ciento insisten en la necesidad de reorientar los planes formativos hacia situaciones prácticas del día a día.

Según el sindicato, la sensación de abandono que sufren los docentes en el ejercicio de sus responsabilidades es “evidente”: siete de cada diez (72,2 por ciento) denuncia falta de reconocimiento social y profesional, y el 90 por ciento echa en falta apoyo de la Administración. Además, casi el cien por cien sufre sobrecarga de trabajo.

Este desencanto también se manifiesta en el ámbito salarial, ya que nueve de cada diez consideran que su nivel retributivo no se corresponde con la responsabilidad, carga de trabajo y exigencia que implica la docencia, lo que contribuye a que esta profesión pierda atractivo.

Por último, desde CSIF se advierte que este escenario “no puede normalizarse”, ya que el deterioro de las condiciones laborales y pérdida de reconocimiento social afecta a la motivación del profesorado y, en consecuencia, a la calidad de la educación. «Es necesario que las administraciones sitúen al profesorado en el centro de las políticas educativas, ya que prestigiar la labor docente garantizará el presente y futuro de la educación pública”, concluye el sindicato.

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