Los últimos informes de investigaciones sociológicas (CSI) ponen el foco en las Migraciones como una de las preocupaciones fundamentales de la sociedad española.
Los resultados demuestran una influencia negativa de los relatos mediatizados en el mejor de los casos alarmistas, y en el peor de marcado corte racista y xenófobo.
Es la excusa perfecta para que los partidos del amplio espectro político sigan proponiendo políticas de endurecimiento, cuando no de externalización, de un sistema de fronteras letal, que permite explotar y adueñarse de la vida y trabajo de quienes se ven obligados a migrar, que legaliza su exclusión al limbo de los seres indocumentados, señalados como ilegales y sin derechos: sin libertad de movimientos, sin acceso a la salud, a una vivienda digna, a cuidados esenciales, educación…
“No entramos en el estéril debate de si la migración es buena o es mala, entendiendo esta como una situación viva, cambiante, de la que no puede escapar ninguna sociedad por más muros, cuchillas, concertinas o controles represivos de fronteras, Frontex, que se impongan. La movilidad humana es un hecho histórico y el marco posible y deseado para iniciar un debate distinto”, señalan los miembros del grupo Pilar de la Sota.
Reconocen que les interesan las fronteras, salvo para poner el acento en las vidas que las atraviesan y son atravesadas por ellas. “Estamos aquí y nuestro propósito es claro: abrir mentes y corazones para mirar esta realidad desde ese lugar necesario de amor, compasión, solidaridad, empatía y justicia que nos equipara a todas y todos”, matizan.
También prestan su voz con una propuesta sencilla: poner el énfasis, el foco en esta tremenda realidad que viven millones de seres humanos y tender un puente que llegue a todas y cada una de esas personas.
Para este propósito y propuesta el grupo Pilar de la Sota dispone de herramientas hermosas y precisas: daremos paso a la palabra hecha verso y la música.
El grupo Pilar de la Sota ofrece ‘Cantata de las Migraciones’ el sábado 28 de marzo a las 20.30 horas en el auditorio Calatrava, calle Monte Olivete.
Bienaventurados los que no callan, aunque tiemble la tierra bajo sus pies, porque cada poema, canción que nacen en el silencio rompe un muro, tiende un puente, abre una puerta y siembra esperanza.



















