La justicia ha dado luz verde al primer permiso ordinario para Alfonso Basterra, condenado por el asesinato de su hija adoptiva, Asunta, en 2013. El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Salamanca ha estimado el recurso del preso, revocando la decisión previa de Instituciones Penitenciarias, que se había negado a concederle la salida.
A pesar del auto judicial, la salida del centro penitenciario de Topas no será inmediata. Basterra deberá esperar a que la resolución sea firme, ya que todavía cabe recurso ante la Audiencia Provincial. Si ninguna de las partes impugna la decisión o si, en caso de haber recurso, la Audiencia ratifica el criterio del juez, el condenado podrá disfrutar de sus primeros días en libertad desde que ingresó en prisión hace más de una década.
Un crimen que conmocionó a España
El caso Asunta sigue siendo uno de los episodios más oscuros de la crónica negra española. En noviembre de 2015, Alfonso Basterra y Rosario Porto fueron condenados a 18 años de cárcel por un plan que el juez instructor calificó de «premeditado y gradual».
Según la sentencia, ambos padres sedaron a la menor de 12 años con dosis letales de ansiolíticos -llegando a suministrarle hasta 27 pastillas de Orfidal el día de su muerte- para después asfixiarla y abandonar su cuerpo en una pista forestal de Teo (A Coruña).
Los protagonistas
Mientras que Alfonso Basterra cumple su condena en Salamanca y comienza ahora a acceder a beneficios penitenciarios, el destino de la madre fue distinto. Rosario Porto se suicidó en noviembre de 2020 en la cárcel de Brieva (Ávila), tras varios intentos previos y sin haber reconocido nunca su participación en el crimen.
A pesar de la condena y del tiempo transcurrido, el móvil del asesinato sigue siendo el gran enigma del caso. Los padres mantuvieron su inocencia hasta el final, dejando tras de sí un proceso judicial lleno de contradicciones que, todavía hoy, genera más preguntas que certezas en la opinión pública.

















