El oro se tambalea: la «tormenta perfecta» que sacude al valor refugio

Unos lingotes de oro (BBVA)

El metal precioso, tradicional refugio en tiempos de incertidumbre, vive sus horas más bajas desde que estalló el conflicto bélico a finales de febrero. En apenas unas semanas, el oro ha borrado de un plumazo gran parte de sus ganancias, desplomándose un 20% desde los máximos históricos de enero. De rozar los 5.300 dólares por onza, la cotización ha llegado a hundirse hasta el entorno de los 4.100, coqueteando peligrosamente con un territorio de mercado bajista que no se veía en años, según señala el diario La Información.

Un efecto dominó en las materias primas

No es un caso aislado. La guerra ha provocado un seísmo que afecta a todo el sector de los metales. Según datos de Ofi Invest AM, la plata se ha dejado un 30% y el cobre más de un 10%, devolviendo los precios a niveles de finales de 2025.

¿El motivo? Un cambio drástico en las prioridades de los inversores. Con el cierre del estrecho de Ormuz, el miedo a una crisis energética global ha desplazado el interés del oro hacia el petróleo. El capital ya no busca solo protección financiera, sino asegurar el flujo de energía en un mundo con la inflación al alza.

Dubái y el problema del suministro físico

Más allá de la especulación, el mercado físico está bajo una presión extrema:

  • Escasez en China: Los inventarios de plata en Shanghái han caído un 90% respecto a 2020. Al ritmo actual de demanda, solo queda stock para seis semanas.
  • El factor Oriente Medio: Con Dubái como eje logístico del oro, la inestabilidad en la región ha bloqueado las rutas comerciales, dificultando el movimiento del metal justo cuando el mercado más lo necesita.

¿Por qué cae si hay guerra?

Resulta paradójico que el oro caiga en pleno conflicto, pero la explicación reside en su propio éxito previo. Tras revalorizarse un 70% entre 2024 y 2025, el oro era el activo donde los inversores acumulaban más beneficios. Al estallar la crisis, muchos han vendido sus posiciones en oro para obtener liquidez inmediata.

A esto se suma la fortaleza del dólar, que se ha encarecido un 3%, y la perspectiva de que los tipos de interés se mantengan altos durante más tiempo para combatir la inflación energética.

Perspectivas: ¿Rebote o caída libre?

A pesar del pesimismo reciente, el metal ha encontrado un suelo en los 4.100 dólares y ya muestra señales de recuperación, situándose cerca de los 4.500. Aunque sigue lejos de sus máximos, el balance anual de 2026 se mantiene, de momento, en positivo.

Las grandes firmas mantienen el optimismo a largo plazo:

Bank of America prevé que el oro cierre el año en los 5.750 dólares, mientras que UBS es aún más ambicioso, situando su horizonte cerca de los 6.000 dólares.

La clave estará en si la demanda estructural logra imponerse a la volatilidad y al ruido logístico de una guerra que ha cambiado las reglas del juego.

Deja un comentario

No dejes ni tu nombre ni el correo. Deja tu comentario como 'Anónimo' o un alias.

Más artículos relacionados

Te recomendamos

Buscar
Servicios