El Gobierno de Donald Trump no descarta una intervención directa sobre terreno iraní. Según adelanta The Wall Street Journal (WSJ), el presidente estadounidense baraja el despliegue de fuerzas especiales y maquinaria pesada para confiscar los 450 kilos de uranio enriquecido que posee Teherán, en caso de que las negociaciones diplomáticas para poner fin al conflicto no den frutos.
El botín: 450 kilos al límite del uso militar
Irán ha confirmado la existencia de estas reservas, enriquecidas al 60%. Aunque el país sostiene que su programa es pacífico, Washington e Israel advierten que esta pureza está peligrosamente cerca del 90% necesario para fabricar armamento nuclear.
Tras años sin acceso de los inspectores del OIEA, la inteligencia apunta a que el material se encuentra en dos puntos clave ya castigados por ataques previos: el complejo de túneles de Isfahán y el depósito de Natanz.
Los retos de una misión de alta peligrosidad
Exoficiales militares consultados por el rotativo coinciden en que la operación sería una de las más arriesgadas de la historia reciente. El plan técnico se dividiría en tres fases críticas:
- Aseguramiento del perímetro: Las tropas deberían aterrizar bajo fuego enemigo (misiles y drones) para tomar el control de las instalaciones.
- Extracción técnica: Ingenieros con maquinaria pesada tendrían que desescombrar las zonas críticas buscando minas y trampas explosivas.
- Logística radiactiva: Equipos de élite especializados en material nuclear deberían localizar entre 40 y 50 cilindros especiales (similares a tanques de buceo) que contienen el uranio. Estos tendrían que ser trasladados en contenedores blindados a través de un aeródromo provisional habilitado para la ocasión.
Según Richard Nephew, experto de la Universidad de Columbia, este proceso no sería inmediato: la operación completa requeriría entre varios días y una semana para garantizar una extracción segura.
El precedente: ¿Es posible una salida pactada?
El objetivo de Trump es que esta incautación sea la condición definitiva para cerrar la guerra a mediados de abril. Aunque el escenario de fuerza está sobre la mesa, existen precedentes de transferencias pacíficas coordinadas por EE. UU.:
- 1994 (Proyecto Zafiro): Retirada exitosa de uranio en Kazajistán.
- 1998: Operación conjunta con el Reino Unido para trasladar uranio desde Georgia hasta un complejo nuclear en Escocia.
La Casa Blanca presiona ahora para que Irán acepte un acuerdo similar, evitando así una incursión que, aunque selectiva, elevaría la tensión bélica a niveles impredecibles.


















