El aspersor se abre y los paseantes tienen que orillarse para poder caminar por el parque, en este caso por la pradera que hay junto al Puente Romano.
Desde el Ayuntamiento aseguran que ahorran miles de millones de litros de agua gracias a las nuevas tecnologías inteligentes e importantes recursos económicos invertidos para ahorrar agua. «Menos mal; si no, ya se habría quedado el río Tormes seco», ironizan desde la asociación Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca.
















