Las procesiones que recorren el Casco Histórico de Salamanca estos días traen turistas, ambiente a las calles, reencuentros… y cera.
Son cientos las velas que se encienden estos días en cada procesión que va salpicando el suelo por donde transita el recorrido del paso. De hecho, en algunos puntos concretos, la acumulación de cera resulta un obstáculo para el caminante.
El Ayuntamiento es conocedor de la cerina y los operarios se afanan en eliminarla con agua caliente en el recorrido procesional. Lo que ocurre al disolverse con el agua, queda un residuo resbaladizo que ha ocasionado más de un patinazo, incluso caídas en la Rúa y calles adyacentes.


















