“Es imposible”. Es la expresión que repiten usuarios del autobús urbano de la zona de Puente Ladrillo y los conductores de autobús. Los vecinos porque cada día ven más complicado acudir puntuales al trabajo, al médico o al colegio. Y, los profesionales del volante porque al faltar una frecuencia en la línea 4, es muy complicado cumplir con los horarios.
“La solución pasa porque la empresa cumpla el pliego de condiciones que tiene con el Ayuntamiento de Salamanca. Muchísimos días hay siete coches en la línea 4 y debería haber 8 para dar cumplimento a la frecuencia de paso de 10 minutos estipulada. El incumplimiento es en los turnos de mañana y tarde. Se va más rápido y eso genera estrés. Por nuestra parte, estamos dispuestos a cubrir el servicio, pero parece que eso no entra en los cálculos de la empresa”, explican los conductores.
Por su parte, desde la Asociación de Vecinos de Puente Ladrillo recogen las quejas de sus convecinos. “Al no tener un servicio más, que a veces no son siete, sino seis, se nota en que esperamos más, en que llega un autobús que no toca, perdemos citas médicas, llegamos tarde a trabajar o al colegio o te toca ir apretado porque va lleno”, explican.
Lo que escama a los vecinos de Puente Ladrillo es que los recortes caen sobre la línea 4. “Sobre nuestro barrio. Eso no significa que queremos que quiten autobuses de otras líneas para ponérnoslos a nosotros. Queremos que se cumpla lo que está firmado y que el servicio funcione como debe, porque además, en una ciudad sin carriles bus, donde ya de por sí los retrasos son habituales, quitar autobuses solo empeora todo”, puntualizan desde la asociación Puente Ladrillo.
Por último, desde la asociación se preguntan que si viviera el alcalde o algún concejal en Puente Ladrillo “¿se reducirían los autobuses?”.
















