Opinión

Sentimientos encontrados

El Pleno del Congreso (Congreso de los Diputados)

En muchas ocasiones, miramos la infancia desde ojos equivocados. Ponemos el punto de mira en cosas que no ocurren y sin embargo pasamos de largo ante otras que nunca debieron de ocurrir y existen para desgracia de muchos.

Vuelvo a enfocarme, en todo lo que está pasando, en un mundo que a veces roza lo irreal, que en muchas parece una película de terror y en demasiadas ocasiones, no sabe estar a la altura de las situaciones que abren los telediarios y rompen vidas.

Cuesta creer los índices de violencia en los que hay niños, niñas y adolescentes en todo el mundo y cuesta creer que los ojos que miran solo hagan eso y pasen de largo.

Para muchos, lo que no se ve no existe y no todo el que mira realmente quiere ver.

Se presenta el informe del Defensor del Pueblo, en que deja claro, lo que vengo advirtiendo desde hace años, la desconfianza de las familias con los protocolos de acoso escolar, teniendo en cuenta que se abren en la mayoría de las ocasiones a petición reiterada de las familias.

Asimismo habla de que las familias deben de estar informadas durante todo el proceso, hecho que en muchas ocasiones no se realiza como tal, acogiendo a la protección de datos, que por ley tiene que estar, sin olvidar que la Ley de Protección a la Infancia y Adolescencia también existe, aunque siga sin implantarse en su totalidad, hecho que también he denunciado públicamente, para garantizar una intervención inmediata tal y como marca la Ley

Si seguimos hablando de este informe, nos encontramos con la necesidad de dotar a los centros educativos de recursos y de profesionales cualificados que pueda prevenir, identificar y actuar ante estas situaciones y de seguir sensibilizando ante la subida del acoso escolar y ciberdelitos que lamentablemente siguen cotizando al alza entre el anonimato, la negación, las excusas de siempre y otras nuevas que realmente nos hacen pensar si la tontería, que acaban de decir, realmente se la creen o nos toman por tontos y lo único que demuestra es la poca o la nula formación que tienen en este ámbito o el poco sentimiento que demuestran ante el sufrimiento ajeno.

No solamente Informes como éste, también memorias de Fiscalías o de entidades privadas, desgranan lo que vemos todos los días. La punta del iceberg del acoso escolar sigue abriendo Informativos, ante una ley estatal que se demanda desde hace años y no se hace. Ante una Ley del Menor que no se reforma y por una Ley de Protección a la Infancia y Adolescencia que no se lleva a cabo en su totalidad y si hablamos de falta de psicólogos, psiquiatras y de otros profesionales de la Sanidad, tendríamos otro debate que abrir.

Queda mucho camino, en un país que se jacta de proteger a la infancia y adolescencia y que no ve el desamparo y la desprotección del acoso escolar. Solamente queda rezar para que no siga sucediendo, para que el acoso escolar no siga entrando en las casas y tengamos que aprender a vivir entre el abandono, el miedo, la desolación y la incertidumbre de sentirse ciudadanos con ningún derecho entre sentimientos encontrados.

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