Claudia Montes, amiga personal del exministro José Luis Ábalos, ha declarado este miércoles ante el Tribunal Supremo en el marco del «Caso Koldo». Durante su comparecencia, Montes ha rechazado la tesis de la fiscalía sobre una presunta contratación «a dedo» en la empresa pública Logirail (dependiente de Renfe), asegurando que accedió al puesto por sus méritos y no por un «enchufe» directo del exdirigente socialista.
Montes, que trabajó en Logirail entre 2019 y 2022, definió su relación con Ábalos como una «amistad diaria» nacida en el ámbito del partido. Según su testimonio, el exministro se limitó a informarle de que había plazas disponibles:
- El proceso: Afirmó haber pasado dos entrevistas (telefónica y presencial) y defendió la veracidad de su currículum.
- La frase clave: «Él nunca me ha dicho: ‘Claudia, te he enchufado’. Solo me pasó unos enlaces de vacantes», recalcó ante el tribunal.
Una etapa marcada por el «acoso laboral»
La declaración de Montes ha dejado momentos de gran dureza al describir sus condiciones de trabajo. Pese a que la fiscalía investiga si su puesto era arbitrario, ella denunció una situación de desamparo institucional:
- Aseguró que en sus inicios la tuvieron «de cara a la pared», sin mesa ni silla, lo que la obligaba a ir a la biblioteca para leer sobre trenes durante su jornada.
- Atribuyó sus problemas a un conflicto de competencias entre Renfe y Logirail, que finalmente derivó en un despido vía burofax mientras estaba de baja por acoso laboral.
De «amiga» a colaboradora de la UCO
Uno de los puntos más relevantes de la sesión fue la confirmación de que Montes intentó denunciar irregularidades internas mucho antes de que estallara el escándalo. «Como nadie me hacía caso (ni el presidente asturiano Adrián Barbón, ni los ministros sucesores Raquel Sánchez y Óscar Puente), acudí a la Guardia Civil».
Aunque un comandante de la UCO escuchó su relato, la información no fue incluida en la causa principal en aquel momento, sino que se derivó a una investigación secundaria.
Los directivos confirman que «sí trabajó»
Para contrastar el testimonio de Montes, el tribunal escuchó a exdirectivos de Logirail. Óscar Gómez Barbero, exgerente de la empresa, corroboró la versión de la testigo en varios puntos:
- Existencia del trabajo: Confirmó que Montes desempeñó funciones reales en un proyecto de «trenes turísticos» y que existen registros de su actividad.
- Irregularidades iniciales: Admitió que al principio hubo problemas de absentismo porque el puesto no estaba bien definido ni el lugar de trabajo era el adecuado, situaciones que él mismo ordenó subsanar.
- Sin presiones: El directivo negó tajantemente haber recibido órdenes o indicaciones de Ábalos o de su asesor, Koldo García, para favorecer a la trabajadora.
La sesión concluyó con una Montes visiblemente afectada, quien reconoció a los medios sentir «miedo» de cruzarse con Koldo García y admitió que, hoy por hoy, no tiene ningún interés en volver a ver al exministro Ábalos.
















