Una de las secuoyas que están trasplantadas en la plaza de Anaya cumple medio siglo regalando oxígeno, porque según explican los botánicos, son inmensas fábricas de oxígeno y potentes sumideros de carbono. Debido a su tamaño colosal (hasta 100 metros) y longevidad (más de 3000 años), absorben enormes cantidades de CO2 y liberan gran cantidad de oxígeno.
Como explica Carlos de Dios, la secuoya de la Plaza de Anaya en Salamanca es una secuoya gigante Sequoiadendron giganteum plantada en 1976.
Con cerca de 20 metros de altura, destaca por su contraste con el Palacio de Anaya y la Catedral.













