
Salamanca da la espalda al turismo que la respeta
¿Por qué no se instalan unas sencillas campanadas por megafonía, sobrias y respetuosas, para quienes han venido expresamente a oírlas? Nadie pide altavoces atronadores ni espectáculos invasivos. Solo escuchar el reloj de la Plaza Mayor, como ocurre en tantas ciudades europeas que cuidan su imagen y su hospitalidad.



































