De nosotros depende únicamente que las generaciones venideras puedan seguir disfrutando de esta joya de la arquitectura tradicional armuñesaEl problema no estriba en que hayan instalado una pista de pádel en el pueblo, sino en la muy desacertada ubicación de la misma. Pues tal como está, parece un feo pegote o un amasijo de hierros, que no sólo desluce la vista de una auténtica reliquia de la arquitectura popular de La Armuña, –como es el frontón labrado en la dorada piedra de las canteras de Villamayor–, sino que también, al no mediar apenas distancia entre el muro del frontón y la pista de pádel, constituye un estorbo para los aficionados a la práctica del juego de pelota.En la actualidad, un gran número de pueblos cuenta con modernas instalaciones deportivas. Sin embargo, no todos los pueblos pueden presumir de tener en su acervo patrimonial un antiguo frontón de juego de pelota tan bien conservado, como el de Gomecello o el de San Cristóbal de la Cuesta, entre otros.De nosotros depende únicamente que las generaciones venideras puedan seguir disfrutando de esta joya de la arquitectura tradicional armuñesa.Luis Miguel Gómez Garrido
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