Opinión

Konspiratikon

 

Se presentó al otro lado de la puerta, agazapado en su sonora congoja. Pálido lácteo, brillante cencellado. Se abrazaba a sí con la misma intensidad con que castañeteaban sus dientes. Frío en el continente, miedo en el contenido. Su inquietante e indefinido mirar me hizo consciente de mi propia espalda, tremendo escalofrío, de que no presto ojos a lo que he ido dejando detrás.

 

Balbuceaba. Le acompañé hasta el salón, al lado de la chimenea, generosa en calorías. Aquí los inviernos llevan a la mesa calles sangrando, ni se acercan al punto, son crudas, pero en los hogares nos gusta hacernos bien, despacito, vuelta y vuelta en horno de leña. Café caliente en las manos, manta sobre sus hombros. Poco a poco fueron alejándose del tronco. El cuello también consiguió erguirse mástil.

Soplaba y sorbía, soplaba y sorbía. Sostenía la taza con tanta fuerza que ésta, a penas duras era capaz de separar sus palmas. El cíclico espasmo dio paso al regular tirite, homeostasis amigos. Un par de minutos después se hizo con su voz y me pidió un favor, hacer pública una información que podría desacreditar para siempre la vida en la que beeehementemente pacemos. Dijo que era el motivo de su súbita y fugaz visita:

– Nos están manipulando, he descubierto cómo lo hacen. Secuestran información y nos venden ideas precocinadas para mantenernos despistados. Malditos prostibugitadores, desilusionadores ilusionistas, nuestra atención con una mano y en la otra la cartera. – dijo.

>> Controlan la media, no sé cómo demostrarlo pero estoy cerca… Muy cerca. Guardarán silencio unos meses más y luego “pop”, harán estallar la carga. No disponemos de mucho tiempo para prepararnos, debemos comenzar ya mismo o ganarán, volverán a ganar y nos lo harán pagar. Lo suyo o lo nuestro.  

>> Te dejo todo lo que necesitas saber en este sobre. Si algo me sucediera, si no sabes de mí en unos días, por favor, hazlo público. No pueden ganar esta vez. Podemos hacer algo antes de que sea demasiado tarde.

Dio un último sorbo y se marchó. Pensé que estaba dramatizando, como de costumbre, muy de Memento, El nombre de la Rosa, Matrix, Tesis, Syriana, The Leftovers, Juego de Tronos y similares él. Siempre capaz de encontrar la forma de vincular el inteligente trayecto que ofrece la tienda sueca de puzles mobiliarios con el control social por parte del todopoderoso sistema, pero habiendo sido testigo de la interpretación que acababa de representar bajo mi propio techo, para mí, en exclusiva… De nuevo mi espalda. De nuevo me recordó estar justo detrás. Entre el sillón y yo.

Abrí el sobre. Me asusté. Te lo dejo en la última línea para que puedas evitar leerlo. Si decides saber y algo me sucediera, si no sabes de mí en unos días, por favor, hazlo público. Esta vez sí. Podemos hacer algo antes de que sea demasiado tarde:

El lobby del bronceado de cabina calla, pero ya en enero te puede ir dando el sol algún rato.

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moveyourself-coaching.com

 


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