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“Está obsesionada conmigo, lo único que quiero es que me deje en paz”

El fiscal pide la absolución para el hombre acusado por su expareja de enviarle mensajitos de madrugada

En la mañana de este jueves se ha sentado en el banquillo de acusados D.A.C.R. en el Juzgado de lo Penal Nº 2 por un supuesto delito de quebrantamiento. Los hechos tuvieron lugar el 14 de octubre de 2017 a las 4:00 de la madrugada, cuando el acusado supuestamente mandó unos mensajes de WhatsApp a su expareja, según afirma ella en su declaración.

 

La denunciante afirma que estaba durmiendo cuando la despertaron esos mensajes procedentes del número de teléfono del acusado.

En ellos, en tono de broma, le decía que se trataba de una persona y luego de otra, hasta que al final, le dijeron que realmente era él quien se estaba comunicando con ella.

Ella se limitó a no contestar y a hacer pantallazos, que se han aportado como prueba. Niega haberse intentado poner en contacto con él ni directamente ni a través de amigos y alega que sigue teniendo guardado el número del acusado por si se lo requerían en el proceso judicial.

El acusado, en su defensa, afirmó que  “es ella la que está obsesionada conmigo, lo único que quiero es que me deje en paz”.

Niega haber mandado esos mensajes, a pesar de estar enviados desde un terminal del que era titular su actual pareja pero que usaba él. Esa línea la tenían inactiva para que se diese de baja automáticamente, como sucede con las tarjetas prepago. Afirma rotundamente que no quiere tener ningún contacto por la calle, llegando a decir que “da miedo cruzársela por la calle”.

Quedando visto para sentencia, por parte del Ministerio Fiscal se reafirma en su valoración inicial en la que proponen una sentencia absolutoria para el acusado ya que en este procedimiento tienen lugar unas versiones tan contradictorias que le hacen imposible decantarse por un lado o por el otro.

Por parte de la acusación particular se pide para el acusado una condena de 9 meses de prisión y las costas del procedimiento por un delito de quebrantamiento de orden de alejamiento e incomunicación vigente en el momento de los hechos.

Afirman que el único testimonio coherente es el de su cliente, que ha mantenido en todo momento la misma versión y ha aportado los mensajes. Alega también que no es la primera vez que se enfrentan en una vista, saliendo condenado el acusado en todas ellas. “Queda claro que la obsesión no es de mi cliente hacia el acusado sino al revés”, afirma la letrada de la acusación.

La defensa propone una sentencia absolutoria para el acusado porque consideran que esas capturas de pantalla no son prueba de cargo suficiente ya que pueden estar manipuladas. La empresa de telefonía fue la que comunicó que a los 6 meses de dejar de recargar la tarjeta se desactivaría automáticamente, por lo que eso justifica que estuviese activa en el momento de los hechos, pero que no se utilizó. También consideran que la sentencia que se dicte en el actual procedimiento no puede basarse en las anteriores. “Hoy en día existen aplicaciones y herramientas muy diversas donde se pueden manipular las conversaciones”, afirma la letrada de la defensa.

Texto: J.A.G.G.



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