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El ‘Palacio de Monterrey’ que dispensa gasolina

El diseño de la estación de servicio de Ángel Nuño es obra del arquitecto Ricardo Pérez firmada en 1940 y está inspirado en monumentos salmantinos

 

Junto con la estación de servicio de Manuel Lorenzo e Hijos, la de Ángel Nuño, son las dos únicas gasolineras que aún se encuentran dentro del casco urbano.

Ángel Nuño era un empresario salmantino que encargó en 1940 la construcción de su negocio y su casa al arquitecto Ricardo Pérez, muy conocido en la ciudad porque era también, el arquitecto municipal del Ayuntamiento.

Sara Muñoz Izquierdo describe en un artículo en la Norba bajo el título: ‘El arquitecto Ricardo Pérez Fernández (1894-1975; Titulado en  1922)’, que el promotor y el arquitecto se decantan por una fachada neorrenacentista, que se corresponde con lo que se conserva a fecha de hoy.

 

“Los planos datan de julio de 1941, y en ellos Pérez procuró acomodarse al estilo arquitectónico más característico de Salamanca, que es el Renacimiento español. Este deseo propició la copia fiel de la galería del palacio de Monterrey, que demuestran las pilastras cajeadas, los vanos de medio punto recercados, las cartelas en ángulo y la crestería que repite simétricamente el diseño de hojarascas y los flameros que coronan aquel torreón quinientista. Sin embargo, ésta no fue la única referencia a la arquitectura del siglo XVI de nuestra ciudad, ya que la ordenación de los frentes con huecos adintelados carentes de decoración, alineados con frontones, remiten al palacio de Orellana. En otro orden de cosas, los balcones incorporan como motivo central del antepecho de forja las iniciales del comitente –A. N. (Ángel Nuño)–”, escribe Muñoz Izquierdo.

La estación de servicio está ubicada en la avenida de Mirat, esquina con la calle Rodríguez Fabrés.

Sara Muñoz Izquierdo explica en su artículo que el arquitecto fue un férreo defensor del empaque de las fachadas en la zona centro de la ciudad, de manera que obligaba al uso de la piedra de Villamayor y el granito.

Ricardo Pérez fue muy querido en Salamanca, tanto que le dedicaron unos versos en El Adelanto.

Don Ricardo –amigo grato–
es magnífico arquitecto
y un hombre muy circunspecto
de fino y amable trato.
Y aunque no lo echo a barato
porque es caballero fino,
como de Manila vino
y es su simpatía inmensa,
puedo decir sin ofensa
que es un punto filipino.

El Adelanto, 12-VIII-1954.

Documentación:

‘El arquitecto Ricardo Pérez Fernández (1894-1975; Titulado en  1922), por Sara Muñoz Izquierdo



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