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El CD Guijuelo del play off: así recuerdan el sueño sus protagonistas

El equipo ‘verde’ jugó la primera fase de ascenso a Segunda división en la campaña 2013-14, donde la unión y una filosofía de juego especial fueron la clave

 

Si algo tiene el paso del tiempo es que nos permite seleccionar nuestros recuerdos y curar todas las heridas; también desterrar lo malo hacia un lado y seguir mirando al presente y al futuro. Por ello, su gran ventaja es que los logros y los éxitos siempre quedarán para la posteridad, en la memoria, en la historia de cada uno… en la de todos.

 

Rubén de la Barrera, Álex López, Álvaro García, David Nufrio, Jorge Hernández, Natalia González y Chema Jiménez; Wilfred, Jorge Sánchez, Ángel Martínez, Jonathan Martín, Ander Gago, Álvaro Tejedor, Tomás Jiménez, Esteban Griñón, Razvan, Rubén Peña, Óscar Valero, Chuchi Jorqués, Javi Moreno, Carlos Rubén, Antonio Pino, Manu Moreira, Garban, Quique de la Mota, Javi Ballesteros, Teles y Nestor Gordillo.

Son nombres que siempre quedarán en el recuerdo y que el paso del tiempo nunca borrará, ni mucho menos, ni la eternidad podrá con ellos. La temporada 2013-14 fue la primera y única hasta el momento en la que el CD Guijuelo jugó un play off de ascenso a Segunda División. Así lo vivieron en primera persona sus protagonistas:

Rubén de la Barrera: “A nivel humano ha sido mi mejor año”

Entrenador y gran artífice de este éxito en su debut en Segunda B. Su carrera dio un salto cualitativo.

“Más que el play off en sí, me quedo con el día a día de la plantilla. Tengo un gran recuerdo de todos los jugadores; era una gozada ir cada día al campo y convivir con ellos. El logro deportivo siempre estará ahí, pero yo me llevo una experiencia de vida”, relata el gallego Rubén de la Barrera.

El inicio no fue fácil, no, y mucho menos se pensaba en un hito como éste. “Recuerdo mi primera conversación con Jorge, que tiene la capacidad de reinventarse cada año. Aspiraba a hacer las cosas bien y poder vivir un año bonito, como el de Imanol Idiakez, con ese estilo. Hablamos sobre lo que podíamos hacer y qué jugadores nos vendrían bien para ello. Queríamos un equipo valiente y con seres humanos excepcionales… y lo conseguimos”, explica De la Barrera.

“En el inicio de todo, recuerdo dos cosas. Una, que no ganamos ningún partido en pretemporada y en el debut en casa perdimos 0-2 contra el Zamora, cuando debimos haber ganado holgados. Luego empatamos 4 partidos y hasta la visita en Vigo no logramos ganar (1-3). Luego vino todo más rodado, aunque las sensaciones siempre fueron buenas”, recuerda el ex del Guijuelo.

En una temporada como ésa, todos fueron protagonistas, pero… “sería injusto destacar a uno solo. Por encima de todo me quedo con las personas; puedo nombrar a Jonathan, Valero, Peña, Carlos Rubén, Ángel Martínez, Chuchi… pero si hubo alguien que representó lo que fue la temporada, es Tomás Jiménez. Su participación no fue mucha, pero su presencia en el día a día fue brutal. Persona con mayúsculas”, analiza el entrenador gallego.

Todavía hoy en día, el ex de Real Valladolid, CyD Leonesa o Real Sociedad recuerda “las paradas de Wilfred, las galopadas de Peña, a Javi Moreno, Ballesteros, lo que significó Chuchi… pero la clave era ver a los que menos jugaban entrenando como el que más e implicados al máximo. A nivel humano fue mi mejor año, sin olvidar a Álex, Álvaro, David, Natalia, Chema y Jorge”, asegura orgulloso. “Es un club que no olvidaré en la vida porque me ha permitido vivir cosas muy importantes”.

Pero, si por algo será recordado este equipo es por su estilo de juego, tan atrevido y bonito de ver como innegociable. “Tengo que ser coherente; yo me he beneficiado mucho del año de Imanol Idiakez. Sentó las bases de lo que sería el club renovando el campo, la superficie y las dimensiones y generó una forma de competir que Jorge quería mantener en el tiempo, y por eso me llamó. Todo ello me permitió conectar mejor con los jugadores y ser fieles a una identidad; los jugadores creyeron en ello y todo salió bien”.

Carlos Rubén: “Creímos en la idea del míster y todo salió rodado»

Calidad y fútbol por arrobas, a sus 37 años, sigue en el CD Guijuelo como intocable.

“Tengo un especial recuerdo por los que jugaron menos; entrenaban a tope y no había una mala cara. Y eso que empezamos mal en año en cuanto a resultados, sin ganar en pretemporada y los primeros cinco partidos. Nuestro estilo era arriesgado, pero Rubén nos dijo desde el inicio que jugar así nos iba a dar mucho más de lo que nos iba a quitar. Y así fue…”, recuerda el jugador andaluz.

En el plano personal, fue uno de sus mejores años. “Esa temporada jugué casi todo y uno cuando juega está contento; solo me queda la espina de haber jugado como titular el play off, pero me sentí un hombre importante y di un buen rendimiento gracias al míster y mis compañeros”.

Sobre la posibilidad de jugar un play off, recuerda una anécdota que nadie ha olvidado. “Me acuerdo de una rueda de prensa de Antonio Pino en su presentación, que dijo que íbamos a jugar play off, cuando a todos nos parecía algo impensable… (sonríe). Pero creímos en la idea de Rubén y todo salió rodado. Quizá por no ser esperado lo disfrutamos más”.

Como todos, Carlos Rubén hace hincapié en el vestuario. “Éramos una familia y una piña. Recuerdo que pasé dos años muy buenos con Chuchi, que nos dio mucho, al igual que con Valero. Rubén Peña (ahora en el Villarreal) también nos dio mucho y se salió como lateral. Antonio Pino… en fin, todos”.

Chuchi Jorqués: “El vestuario era una familia”

El ‘profesor’, ni más ni menos. Con 35 años fue la pieza angular sobre la que giró el CD Guijuelo dentro y fuera del terreno de juego. Aún se recuerda su zurda…

“Con el tiempo, creo que todos valoramos más esa gran temporada. Fue un logro increíble y más cómo lo conseguimos, con un estilo de juego siendo protagonistas. Fue una de las mejores campañas de mi carrera”, asegura un orgulloso Chuchi Jorqués.

Pero, como muchas cosas en la vida, al principio no funcionan bien y luego… “Los resultados es verdad que tardaron en llegar, pero las sensaciones eran muy buenas y eso nos hizo seguir creyendo en la idea del entrenador. Rubén llevó aún más al extremo su estilo y creímos en él al 100%; ésa fue la clave. Al igual que el hecho de ser una familia en el vestuario, tanto lo que jugábamos más, como los que lo hacían menos. No puedo olvidar a Tomás tirando del carro, a Jonathan, a Carlos Rubén, Peñita… en mi caso le debo mucho a Rubén porque llegué con dudas de Irún y me hizo sentir importante. Me solté y fue todo rodado”.

Chuchi no olvida una eliminatoria en la que solo un gol les privó de pasar de ronda contra el Leganés. “Quizá en el partido en casa, cuando jugamos casi media hora con uno más, nos faltó ser un poco más valientes y haber ido a por el partido, algo que sucede de manera inconsciente. En la vuelta, hicimos todo lo posible, y tuvimos nuestras opciones con ocasiones al final, pero no pudo ser. Para un club humilde eso fue algo muy grande”.

Son muchos los que piensan que Chuchi fue la prolongación de Rubén de la Barrera en el campo. “A lo mejor un poco sí por la confianza que me dio. Muchas veces, solo con mirarme sabía lo que me estaba pidiendo, hablábamos el mismo idioma. Con los entrenadores hay una barrera que nunca debes pasar y así fue, aunque había mucho ‘feeling’. En la actualidad, tenemos una relación mucho más cercana”.

Por último, ‘el profesor’ recuerda a muchos de sus ex compañeros. “Rubén Peña sabía que no era un jugador de Segunda B, era un avión y solo hay que ver dónde está. Por cercanía, me quedo también con Valero, Jonathan, Razvan o Javi Moreno, que me entendían muy bien. Con otros como Manu o Garban también tuve muy buena relación”, concluye Chuchi.

Manu Moreira: “Los equipos nos daban la enhorabuena por nuestra manera de jugar”

El extremo salmantino fue protagonista ese año. Sus lágrimas en Leganés, tras caer eliminado el Guijuelo, serán recordadas siempre.

Lo más importante fue el vestuario, con una mezcla de juventud y veteranía, y con jugadores como Chuchi, Valero o Tomás, que fue un ejemplo todo el año. Y también, me quedo con otro detalle que se me ha quedado grabado: equipos importantes de la categoría nos daban la enhorabuena por nuestra manera de jugar, nuestro atrevimiento”, rememora Moreira.

Su relación con Rubén de la Barrera también fue ‘estrecha’ después de haber coincidido en el Villaralbo. “Conocía a Rubén y sabía cómo era; de hecho, Jorge me llamó antes de firmarle y le dije que si le gustaba jugar al fútbol, era su hombre. No es un entrenador de pelotazos. Es un enfermo de este deporte y aunque hoy en día muchos equipos intentan jugar así, entonces no. Hasta Wilfred terminó jugando bien con los pies… alguno bueno haría”, recuerda con una sonrisa.

Además, Moreira guarda un gran recuerdo de dos jugadores. “Una referencia para mí fue Chuchi; compartir vestuario con él fue para mí un salto de madurez, además de la calidad que tenía. Tomás también fue un ejemplo y demostró que por no jugar hay que ser un ‘veneno’”, asegura.

Por último, sus lágrimas tras caer ante el Leganés dieron la vuelta al mundo. “Me cuesta mucho llorar, pero tenía mucha rabia y me salió todo. Primero porque se acababa un año precioso y segundo porque nos ganó un equipo que no fue muy superior a nosotros”.

Razvan: “Si tienes talento pero no mejoras como persona, de poco sirve”

Rumano de nacimiento, aunque ya es un guijuelense más. Siempre lo ha dicho, “es mi casa”, sigue defendiendo los colores del equipo salmantino tras pasar por el Alcorcón, en Segunda.

“Creo que nadie se daba cuenta de lo que podíamos hacer hasta que no faltaban 7 jornadas. Ahí nos dimos cuenta de que si lo dábamos todo, tendríamos ese gran premio”, explica Razvan.

“Recuerdo que me llamó Rubén para ver si quería formar parte de proyecto y lo que quería. Me transmitió mucha confianza y demostró que sabía mucho de fútbol. Es más, al principio tal y cómo se explicaba, no sabíamos muy bien lo que quería decir, aunque poco a poco fuimos pillando los conceptos”, asegura el rumano con una sonrisa.

Razvan también señala momentos clave. “Para mí, el 0-5 que logramos contra el Sporting B fue la clave que hizo que todo cambiase. En el plano personal, aprendí mucho de Rubén y mis compañeros. Solo hay que ver a los Chuchi, Carlos Rubén, Jonathan… mejoré mucho como persona que era algo que me faltaba. Si tienes talento pero no mejoras como persona, de poco te sirve”, reflexiona.

Para él, tras caer eliminado contra el Leganés, la sensación fue de “rabia. No nos pasaron por encima, aunque luego terminaron subiendo a Segunda. Tuvimos opciones en casa y allí para ganar, pero no pudo ser”.

Garban: “Éramos un vestuario muy sano”       

Tres temporadas y media en Guijuelo (una lesionado en la espalda) le valieron para ganarse el cariño de la afición por su entrega. Y ese gol contra el Marino de Luanco…

“Éramos un vestuario muy sano, creo que fue la clave para hacer historia. Había una mezcla buena de jugadores con veteranos como Jonathan, un diez como todo. Chuchi, con el que viví también dos años muy bonitos; también Carlos Rubén… son gente especial”, asegura el salmantino, ahora en las filas del Zamora.

“Fuimos un equipo muy sólido, estuvimos varias jornadas como líder, pero creo que la clave es que éramos un vestuario de amigos, y eso hace mucho”, asegura el jugador que hizo un gol clave cuando el Guijuelo se jugaba el play off. “Recuerdo el partido contra el Marino de Luanco como clave, porque ellos se jugaban mucho y teníamos que ganar para depender de nosotros mismos. Tuve la suerte de hacer el gol después de un partido muy trabajado y lo recordaré siempre, la verdad”, explica con orgullo.

Tampoco olvida el sueño vivido contra el Leganés. “Creo que tuvimos nuestras opciones en ambos partidos y competimos bien, nos faltó un gol. Es para estar muy orgullosos, porque mira dónde está ahora el Leganés…”.

Jonathan Martín: “Hasta hoy, los jugadores seguimos manteniendo un grupo de Whatsapp»

El capitán del Guijuelo, jugador con más temporadas consecutivas en el club, señala que la clave fue creer en su idea de juego hasta el final, igual que la unión del vestuario.

“La unión del vestuario fue la clave; de hecho, hasta hoy seguimos manteniendo un grupo de whatsapp, lo que dice mucho de ese año”, señala, reconociendo que creer hasta el final en su idea fue el éxito. “Por parte de los jugadores no hubo ninguna duda nunca; quizá desde fuera podía cuestionarse esa forma de jugar, pero nosotros sabíamos que iba a dar sus frutos como así fue”.

Jonathan Martín recuerda, además del partido contra el Marino, el que les midió al Ourense. “El equipo terminó fundido por el desgaste que realizó el equipo en el campo; pese a la importancia de la victoria, casi ni la celebramos por el cansancio”.

Sobre la histórica fase de ascenso señala que les quedó la espina de poder haber pasado. “Pudimos hacerlo, sí, y luego nunca sabremos qué hubiese pasado. Nos medimos a un rival muy serio, con orden táctico y calidad arriba; un detalle nos costó la eliminatoria. Allí tuvimos opciones para haber marcado y logrado el paseo, pero no pudo ser”, recuerda.

Por último, el capitán del Guijuelo tiene claro que se puede repetir ese éxito. “El club apuesta por una misma filosofía, quizá ahora siendo menos dominador con balón, pero sin perder el estilo. Tenemos una identidad definida con Ángel como protagonista y se puede volver a soñar sí, pese a que hay equipos con mucho más potencial económico”.


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