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Eduardo Consuegra, ante la vuelta al cole: “A los niños hay que hablarles del coronavirus con prudencia, pero sin miedo”

El jefe de servicio de Pediatría del hospital de Salamanca asegura que, pese a que ha habido algunos niños ingresados, su estado nunca ha sido grave

El servicio de Pediatría del hospital de Salamanca ha sido otro de los ‘golpeados’ (como todos) por la terrible pandemia de la Covid-19. Sus profesionales también se han contagiado, lo han pasado mal y han tenido que abandonar su actividad para atender a los cientos de contagiados que han pasado por esta institución sanitaria.

 

Eduardo Consuegra, jefe de servicio de Pediatría es claro y señala que todos somos vectores de propagación del virus, no solo los niños, que corren el mismo riesgo de contagio que cualquier otra persona; pero, sí es cierto que todos los casos tratados en niños han sido asintomáticos, leves o con un ingreso sin gravedad.

Ahora, con el verano en pleno esplendor, no hay que relajarse porque el virus no se ha ido, ni mucho menos, y hay que seguir extremando las precauciones por nuestros mayores y por nosotros mismos. Falta poco más de un mes para la vuelta al cole… ¿cuáles son los consejos de Eduardo Consuegra? “Hay que animarlos a que integren hábitos de higiene y hablarles del virus como un enemigo al que hay que vencer, pero con prudencia, no provocando miedos”.

 

¿Cree que los niños son los grandes ‘olvidados’ de esta pandemia?

“Nadie ha olvidado a los niños y, menos aún, culpado de algo de lo que todos somos partícipes, ser vectores”.

¿Considera que su comportamiento está siendo más cívico y responsable que el de muchos mayores en estos momentos críticos?

“La edad pediátrica va desde los 0 a los 14 años. No se puede decir que un bebé o un niño menor tenga un comportamiento cívico o responsable. Esos son atributos que se establecen cuando la personalidad y el carácter están definidos”.

 ¿Qué riesgo real corren los niños de contagiarse y qué efecto tiene el virus sobre su salud?

“Los niños corren los mismos riesgos de contagio que los adultos porque el SARS-Cov-2 (coronavirus) tiene el mismo mecanismo de transmisión para unos que para otros. Por fortuna, los efectos de esta infección son mucho más leves en los niños y, hasta el momento, los casos graves reportados en la infancia son escasos”.

¿Han tenido muchos casos de la Covid-19 en niños? Si ha habido casos graves, ¿qué consecuencias han tenido?

“Hemos tenido muchos niños con test positivos a SARS-Cov-2, casi todos con síntomas banales o incluso sin síntomas. La gran mayoría fueron detectados por rastreadores, pediatras de atención primaria y médicos de familia. Hasta el momento, en Salamanca no hemos tenido ningún niño con enfermedad por COVID-19 con manifestaciones clínicas que podamos considerar como graves. Sí que hemos ingresado a unos pocos, pero la evolución ha sido satisfactoria”.

Los niños y el uso de la mascarilla: ¿la recomendaría también a los menores de 6 años?

“El uso es recomendable siempre que sea posible. Hay que tener en cuenta que, incluso entre los niños pequeños, hay unos más cooperadores y otros más rebeldes, pero pienso que siempre que el niño esté dispuesto a llevarla debería usarla; así se protege y protege a otros. Hay padres muy ingeniosos que los inducen a usarla, ya sea halagándolos o inventándose fábulas de héroes o princesas que las usan, o atribuyéndole ciertos efectos mágicos a la propia mascarilla. A través del juego, los niños aceptan cosas que no imaginaríamos. También es verdad que el calor no ayuda y el efecto de esos recursos puede ser válido sólo para períodos cortos”.

¿Prevé una segunda oleada?

“Soy de la opinión que cuanto menos ‘proféticos’ intentemos ser, mejor. Nadie sabe con certeza si tendremos o no una segunda ola, porque la base estadística para esa predicción es, por ahora, insuficiente. Lo prudente es prepararse para evitarla a toda costa. Hay que hacer uso de la mascarilla, mantener la distancia física entre personas, mejor ser obsesivos que negligentes con la higiene de manos e intentar ‘contagiar’ de esos buenos hábitos a los demás”.

 ¿Atendieron menos urgencias pediátricas durante la pandemia?, ¿Cómo funcionó su servicio entonces?

“Sí, hemos atendido muchos menos pacientes que lo habitual en otros años. La población se dio cuenta del riesgo que conlleva ir a Urgencias cuando no hay una razón real para hacerlo, así que se ha hecho un uso mucho más racional de ese recurso. Nuestro servicio, en las fases más duras de la pandemia, se vio obligado a cerrar las consultas y a reducir el número de profesionales activos a los estrictamente necesarios para no exponerlos innecesariamente y contar con reemplazo para los compañeros que se infectaban. Muchos de nuestros pediatras trabajaron en la atención de adultos con Covid-19 porque era donde se precisaba de más profesionales. Fue una experiencia dura, pero evidenció la vocación de colaboración de los miembros de nuestro equipo. Dejaron claro que antes que pediatras, somos médicos; y antes que médicos, humanos.

Como jefe, me siento más que orgulloso de ellos”.

¿Cómo es la situación actual del servicio de Pediatría?

“Diría que hemos vuelto a un funcionamiento estándar, pero con lecciones aprendidas. Las consultas están funcionando con normalidad, pero insistimos en la importancia de la puntualidad. Es necesario evitar el acúmulo de pacientes y familiares en las salas de espera, por eso también pedimos que sólo uno de los progenitores acompañe al menor. Lo mismo en planta. Extremamos las medidas de higiene e intentamos reducir todo lo posible el trasiego de personas por el hospital. Los pediatras, como los demás especialistas del centro, hemos integrado dentro de nuestras rutinas aquellas que dirigidas a romper la cadena de trasmisión del virus”.

Verano y nueva normalidad, más riesgo… ¿deben los padres extremar las precauciones?

“Por supuesto; es inevitable que los buenos ratos que nos da el verano para compartir con familiares y amigos nos hagan olvidarnos de seguir las medidas que con tanta rigidez adoptamos durante el confinamiento. En los peores momentos, estábamos asustados y con plena conciencia de nuestra vulnerabilidad ante el virus, pero ese temor se está disipando peligrosamente. El virus sigue estando ahí, todos somos vectores potenciales de transmisión y nadie está exento de desarrollar formas fatales de la enfermedad. Quienes más respeto merecen en una sociedad son los que más han aportado a ella y ese grupo es precisamente el más vulnerable. Así que, cuanto menos, por amor a nuestros mayores sigamos siendo estrictos con las medidas durante el buen tiempo y evitemos tener que revivir la pesadilla del pasado abril”.

¿Qué medidas hay que llevar ante la vuelta al cole?

“Hay que animarlos a que integren hábitos de higiene y hablarles del virus como un enemigo al que hay que vencer, pero con prudencia, no provocando miedos. Los juegos y los dibujos, son magníficos vehículos para que expresen su visión de la pandemia y a través de ellos, les podemos ayudar a identificar su lugar como miembros relevantes y útiles en la sociedad”.


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