Economía

La fusión de Unicaja no tendrá un ajuste de empleo añadido en Salamanca

No hay duplicidades en la provincia con la entidad asturiana absorbida

La fusión entre Unicaja Banco y Liberbank tendrá un “impacto muy limitado” sobre las oficinas por su “reducido solapamiento” en las seis autonomías en las que mantienen su liderazgo (Castilla y León, Castilla-La Mancha, Asturias, Extremadura, Cantabria y Andalucía) junto a Madrid y mantendrá su apuesta por la atención al medio rural. Asimismo, en materia de empleo la entidad sostendrá un «alto compromiso» y garantizará que la integración de las plantillas se efectuará “con el mayor acuerdo posible entre las partes”. La entidad malagueña, que seguirá dando su marca a la entidad resultante, se encuentra inmersa en un ajuste de oficinas y empleo desde que absorbió Ceiss, el banco que surgió de la antigua Caja España-Duero.

 

El presidente de Unicaja Banco, Manuel Azuaga, y el consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, presentaron este miércoles el proyecto de fusión de ambas entidades, y destacaron su vocación de sostener su “cercanía”. Azuaga garantizó la vinculación con el tejido “económico y social” como seña de identidad de ambas entidades y Menéndez incidió en que el nuevo banco “nace con vocación de permanencia y arraigo en todos los territorios de origen de los bancos de procedencia”. “Es una seña de identidad clara”, dijo,

Manuel Menéndez también recordó que ambas entidades “han estado trabajando siempre” en la atención al medio rural, y afirmó que procurarán seguir dando “un servicio adecuado” a los pueblos. “Tenemos una trayectoria y no va a cambiar en ese sentido”, resumió. Asimismo, constató que las dos entidades “han demostrado arraigo y capacidad de prestación de servicio en zonas rurales”, donde seguirán explorando vías para mejorar la atención, como con los agentes financieros e instalaciones móviles.

Manuel Azuaga explicó que mantendrán servicios en distintas ubicaciones, “buscando la máxima eficiencia y mejor funcionalidad a la par de mantener el alto compromiso con nuestro empleo”. La fusión, dijo, producirá, como es lógico, solapamientos y duplicidades en economías de escala, pero “aún no se ha tomado ninguna decisión en medidas de índole laboral, que será necesario adoptar para la integración de las plantillas”.

En este sentido, garantizó que todo el proceso “se llevará a cabo respetando los procedimientos previstos” sobre el derecho a la información y las consultas a los representantes de los trabajadores. “Se cometerá con el mayor acuerdo posible entre las partes”, garantizó.

Menéndez aclaró que según avance el proceso seguirán analizando la situación en todos los territorios sobre el negocio para “hacer las cosas de la manera más racional, ajustando su evolución a lo que requieren los tiempos actuales”, aunque indicó que hay un “reducido solapamiento” de oficinas en áreas presentes en la actualidad, por lo que “el impacto será muy limitado”.

El presidente de Unicaja Banco destacó que hoy es un “día muy importante” y desgranó los aspectos clave de una operación que ha supuesto un “gran esfuerzo de ambos”. Precisó que nacerá el quinto banco español por volumen de activos, con 109.000 millones, y concretó que contarán con 55.000 millones en préstamos y 67.000 en depósitos; más de 4,5 millones de clientes, 1.500 oficinas y más de 9.800 empleados.

Manuel Azuaga trasladó que la nueva entidad seguirá estando presente en las áreas urbanas y rurales, “como ha hecho hasta ahora”, y sus fundaciones bancarias “tendrán más capacidad de invertir en la sociedad teniendo en cuenta los mayores dividendos esperados”. Asimismo, estarán “mucho más comprometidos con la sostenibilidad”.

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Manuel Azuaga, presidente de Unicaja, y Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank en la firma de la fusión.

La nueva entidad, cuyas “similitudes” facilitarán su integración, mantendrá la denominación Unicaja Banco y su sede social en Málaga, tras una operación de canje con una participación del 59,5 por ciento de la malagueña por un 40,5 por ciento de Liberbank. Dos entidades, dijo, con balances de perfil de bajo riesgo, que generarán sinergias que permitirán ahorros de 190 millones anuales a partir de 2023. Asimismo, cifró el incremento del beneficio por acción en el entorno del 50 por ciento.

Azuaga puso sobre la mesa el calendario y aclaró que esperan que las juntas generales de accionistas aprueben la fusión a finales del primer trimestre de 2021; y al término del segundo o comienzos del tercero, que reciban las autorizaciones regulatorias, y se pueda firmar la escritura de fusión y celebrar el consejo constituyente.

Manuel Azuaga defendió que la entidad que nacerá, presente en el 80 por ciento de España, referente en sus autonomías de origen y con una presencia relevante en Madrid, está entre las mejores en solvencia y cobertura de activos problemáticos y se “mejorará significativamente la rentabilidad futura”.

El alto ejecutivo defendió que la nueva entidad tiene una exposición mucho menor a los sectores de mayor riesgo por la crisis de la COVID-19; y ganará tamaño y capacidad financiera, para poder acometer la necesaria transformación tecnológica. Asimismo, aseguró que podrán acceder de manera más eficiente a los mercados.

La fusión, dijo, será “muy positiva” para los accionistas, por la rentabilidad; para los empleados, con un entorno de mayores oportunidades; y para los clientes, que recibirán una mayor oferta, dentro de un modelo de cercanía.

Manuel Menéndez concluyó que seguirán trabajando para lograr mayores ahorros, mejorar la rentabilidad y seguir impulsando el balance y la calidad de los servicios./Ical


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Un comentario

  1. Gracias a Zapatero, que forzó la fusión de Caja Duero con Caja España.
    Gracias a Fermoso que destrozó lo que heredó.
    Esto es lo que hay, mejor dicho, «lo que queda»

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