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Cosas de la vida

Adiós, Mila Ximénez

 

Valiente, viperina, sensible, audaz, culta, inteligente, rápida, temida, amada,… son muchos los calificativos que se le pueden atribuir a Mila Ximénez visto desde este lado de la pantalla. Seguro que sus amigos y compañeros de plato o redacción tendrán algunos más que van cosidos a su nombre.

Mila Ximénez, sobre todo desde que Javier Sardá la rescatara del olvida profesional para llevarla de tertuliana a la última etapa de Crónicas Marcianas, se convirtió en un personaje que se asomaba a la pequeña pantalla, odiada y querida por igual, no por unos o por otros, que también, si no por el tema que tratara en ese momento.

Verbo fácil y siempre culto, incluso cuando descalificaba, quizá herencia de su paso por las redacciones y de sus entrevistas a personajes de los que aparecían en la prensa, de aquellos años setenta y ochenta donde Camilo José Cela compartía mesa, mantel y ‘orinal’ con Lola Flores o la Duquesa de Alba. Nada que ver con los televisivos, con todo el respeto a las personas, con los que medió en esta última etapa de su vida.

Mila Ximénez, con X, iba de cara, porque ya había contado todas sus miserias, las que te pueden arrojar a la cara delante de una cámara; pero, sus grandezas las guardaba para los suyos y sus íntimos. Quizá por eso era tan grande y creó a su alrededor un halo de misterio. Por un lado, no le importó desnudarse y por otro tenía muy bien doblada la ropa. Descanse en paz y tomando prestado un verso de Unamuno….

Y cuando el sol al acostarse encienda
el oro secular que te recama,
con tu lenguaje, de lo eterno heraldo,
di tú que he sido.

Mila Ximénez ha muerto este miércoles 23 de junio a los 69 años de edad, después de luchar contra un cáncer de pulmón.

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