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«La principal causa de muerte en 2050 serán las bacterias multirresistentes»

Raúl Rivas, catedrático de Microbiología de la Usal, explica el porqué

Hay muchas historias dentro de cada uno de los relatos y los escritores suelen dejar un poco de ellos en cada libro y en éste hay mucho de Raúl Rivas y de sus aficiones. «Me gustan mucho los cómic, el cine, la pintura, la literatura, la geografía, la química,… se ven representadas todas esas materias en los capítulos, porque no solo hay microbiología o ciencia, hay mucha cosas», comenta Raúl Rivas, catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca y autor del libro La penicilina que salvó a Hitler y otras historias de la microbiología.

¿Cómo llegan las historias a su cabeza?
No lo sé. (Risas) Normalmente, si me acuerdo de algo o voy a un lugar lo apunto y dejo esa idea para el futuro, tanto para mis clases como para que formen parte de un libro.

Ha rizado el rizo. Se le puede considerar un hombre del Renacimiento. Le gustan las Bellas Artes y la ciencia…
La cultura general es importantísima. Creo que se está perdiendo, quizá por eso escribo así. Dejo muchas puertas abiertas para que el lector pueda indagar. Tener un bagaje te da unas perspectivas mucho más amplias, te permite interrelacionar cosas,… No solo amplía tu conocimiento, te ayuda a pensar, a razonar, a crear un pensamiento crítico que creo es muy importante en esta vida. Además, la ciencia está en todos los lados.

Explíquese.
No podemos desgajar un evento científico de la historia de otros hechos que ocurrieron en la misma época. Muchas veces están relacionadas. Incluso hay personajes que convivieron, tuvieron relaciones entre ellos y eran de áreas muy dispares. Eso me gusta, porque la Historia no se puede contar en línea recta, tiene muchas variantes que se unen, se separan,… Hay mucha interconexión entre las diferentes materias.

Vamos a un personaje histórico que está en el imaginario colectivo como la encarnación del mal. La penicilina salvó a Hitler, quizá hubiera sido mejor que no lo hiciera…
Hitler no estaba solo. ¿La penicilina salvó a Hitler? Sí. Era una herramienta nueva en ese momento…

¿De qué año hablamos?
De 1944.

Ya había hecho todas las maldades.
Sí. Hitler tuvo varios atentados. Uno de ellos, quizá el más conocido, fue la Operación Valquiria. La conoce muchas personas aunque solo sea por el cine y Tom Cruise. Después de ese atentado, Hitler queda herido y aquí ocurre algo fundamental que ha venido ocurriendo a lo largo de la historia de la humanidad.

¿El qué?
Aunque algunos de los soldados no murieses por acción directa de las balas, de la metralla,… En muchas ocasiones, las heridas infligidas se infectaban con microorganismos patógenos y eso, al final llevaba a la muerte del afectado. Hubo un temor a que Hitler muriera de las heridas que sufrió.

¿Cuáles fueron?
Quemaduras, heridas, ampollas,.. Los alemanes tenían temor a que fuera una infección la que acabara con su vida. En aquel momento, tenemos que pensar que estamos a mediados del siglo XX, no teníamos los antibióticos que podemos tener hoy. Estaban despertando. Pocas décadas antes, Fleming había descubierto la penicilina, pero no fue hasta la II Guerra Mundial cuando se alcanzó un nivel industrial de producción.

¿En qué sentido fue esencial esa producción?
Los americanos estiman que las infecciones son una causa grave para sus tropas, producen muchas bajas, no solo de muerte, sino grandes periodos de convalecencia y tienen que buscar alternativas a las sulfonamidas, que son unos agentes químicos que controlaban los alemanes y que se utilizaban para las infecciones, aunque no eran muy efectivas.

¿La penicilina surge como alternativa?
Sí. Encuentran que la penicilina es esa sustancia maravillosa que puede hacer desequilibrar la balanza en la que se encontraban ambos bloques. La penicilina se empieza a producir masivamente en Estados Unidos y cuando se produce el desembarco de Normandía, un hecho crucial es que todos los soldados llevaban sus dosis de penicilina. Era muy importante para tratarse si sufrían una herida. La guerra conllevó muchos desarrollos.

¿Y cómo llegó a Hitler o hay que leer el libro?
(Risas) Es una de las historias del libro. Es importante preguntarse de dónde sacan la penicilina, qué hacen para obtenerla, cómo la habían guardado para un caso concreto que no era otro que el Führer estuviera en peligro,… Los que disponían de ella no la utilizan conscientemente para ganarse el favor del Führer. Todo esto lo cuento en uno de los capítulos.

Raúl Rivas presenta su último libro ‘La penicilina que salvó a Hitler y otras historias de la microbiología’.

No solo de Hitler vive su libro…
No. Hablo mucho de cine.

¿De qué películas?
De La reina de África.

¿Por qué?
Me hago estas preguntas: ¿Qué pasó durante el rodaje? ¿Por qué salió adelante el rodaje cuando tenía todas las papeletas para que no saliera?

¿Y de otras artes?
Sí, de pintores como Manet, Monet,… de escritores como Bukowski, uno de los escritores americanos más icónicos del siglo XX. También de Hemingway,… Hablo de personajes que me interesan, me gustan,… Como la novela de El cartero siempre llama dos veces...

¿Y todo tiene que ver con los microorganismos?
La divulgación tiene que ser entretenida para llegar al público. El objetivo es que las personas se interesen por la ciencia, por el desarrollo científico,… Si lo haces aburrido y el lector deja de leer, es más el perjuicio que ocasiona que el objetivo buscado. Intento conseguir eso, no sé si lo logro, pero sí que tienen aceptación los libros.

Raúl Rivas presenta su último libro ‘La penicilina que salvó a Hitler y otras historias de la microbiología’.

¿Cuántas vidas ha salvado la penicilina?
Muchas. La penicilina ha sido la que mayor distribución mundial ha tenido, porque antes hubo otras. Ha salvado y sigue salvando vidas, porque continúa utilizándose por ejemplo para la sífilis. O derivados de la penicilina, que conocemos como betalactámicos, que fueron los primeros antibióticos utilizados. Pero, por desgracia, son los primeros antibióticos para los cuales los microorganismos han conseguido desarrollar resistencias. Lógico.

¿A qué se refiere con ese lógico?
Nosotros buscamos herramientas para las infecciones y los microorganismos buscan defensas para evitar morir.

Explíquenos ¿Qué son los antibióticos?
Moléculas químicas que utilizan los propios microorganismos para combatir entre ellos. Nosotros los hemos utilizado como una herramienta, pero no estaban ahí para que los usáramos. Los antibióticos son sustancias que utilizan los microorganismos para competir por el espacio, por los nutrientes, para evitar morir, para luchar contra otros microorganismos,… Hay muchísimos antibióticos.

¿Qué relación tenemos nosotros con los antibióticos?
Es complicada.

¿Es la misma que tenían en la década de los cuarenta del siglo XX?
Fleming, en su discurso del premio Nobel, dijo algo así como que en un futuro cualquiera podría utilizar los antibióticos a su antojo y cualquier persona sin conocimiento los utilizaría de una forma inadecuada y eso fomentaría que dejasen de servir. Eso es lo que ha pasado. Fleming era un tipo muy listo. (Risas)

¿Era inevitable?
Sí. Era un proceso que iba a ocurrir sí o sí. Es un proceso evolutivo natural. Los microorganismos buscan defenderse de esas sustancias, solo que nosotros con nuestras acciones estamos acelerando ese proceso.

¿A qué se refiere?
Tengo un tratamiento de antibióticos de siete días, pero al quinto estoy bien y dejo de tomarlos. Si nos dicen que lo tomemos durante siete días es por una razón. Si no lo terminamos, quedarán algunos microorganismos, que son los causantes de la infección, que a bajas dosis del antibiótico no mueren y empiezan a acostumbrarse a la presencia de ese antibiótico o a buscar estrategias para combatirlo. Se crean cepas resistentes o las súper bacterias.

¿Eso es un problema?
Muy grave, diría gravísimo. Es la aparición de bacterias multirresistentes a muchos antibióticos. Hay algunas cepas de bacterias que son resistentes a todos los antibióticos utilizados y eso es un problema muy grave, porque si no podemos tratar una infección con los antibióticos, porque no sirven, y esa infección sigue adelante, lo normal es que conlleve a la muerte del individuo.
Por eso, se estima que para el año 2050, o quizá antes, una de las principales causas de mortalidad en el mundo, será por las infecciones de bacterias multirresistentes, porque no habrá antibióticos para combatirlas. Por esa razón, ya se están poniendo las primeras piedras para que eso no pase. Se está invirtiendo en programas de búsquedas de nuevos antibióticos o en nuevas terapias.

Por ejemplo.
La fagoterapia es utilizar virus específicos de bacterias para acabar con una infección. Los virus no son siempre negativos, hay algunos que los podemos utilizar para acabar con una infección. Hay distintas estrategias que se están empleando para buscar otras herramientas que pueden sustituir a los antibióticos en el caso de que sea necesario o encontrar nuevos antibióticos que los podamos guardar ahí hasta que no nos valgan los que tenemos y haya que utilizarlo.

Los científicos son como los súper héroes luchando o conviviendo con los virus. ¿Se pueden ‘escapar’?
No. Es muy difícil, porque hay muchos mecanismos de seguridad, sobre todo cuando hablamos de virus muy peligrosos.

Raúl Rivas, catedrático de Microbiología en la Facultad de Farmacia.

¿Cómo clasifican los virus?
Hay cuatro niveles de peligrosidad de los microorganismos. El uno no es nocivo o no se conoce ningún efecto nocivo y el cuatro es el más peligroso, para las cuales no hay tratamiento o tienen una mortalidad muy alta o se propagan muy rápido y si no hay tratamiento, conduce a la muerte. Con estos microorganismo de nivel cuatro no se puede trabajar en cualquier laboratorio. Hay instalaciones especiales y se requiere un adiestramiento especial, unos equipamientos que no los hay en cualquier laboratorio. Todo está muy controlado. Siempre puede ocurrir un accidente, y a lo largo de la historia los ha habido, pero se intentan poner todas las medidas posibles para que eso no ocurra. No se trabaja con esos microorganismos al libre albedrio, se toman medidas. Incluso cuando se trabaja con microorganismos inocuos, no puede salir nada del edificio que esté vivo. Antes de desperdiciarlo, nosotros esterilizamos todo el material para evitar que haya ningún tipo de problemas.

Con eso, podemos decir que el coronavirus no salió de un laboratorio,…
Mi opinión personal es que de ninguna manera. Esto ha ocurrido antes, volverá a ocurrir. De hecho, científicos chinos ya han encontrado otro coronavirus parecido al MERS en murciélagos, que salten virus de especies animales a humanos es algo factible, quizá hay una serie de factores que puede acelerar ese proceso, pero el hecho de que sea un virus de laboratorio, creado en el laboratorio, no tiene base científica. En función del estudio que se ha hecho del genoma del virus, la información genética del virus, se ve perfectamente cómo puede haber surgido y de dónde puede haber venido. Es muy difícil que un virus se escape de un laboratorio. Es más, si se hubiera originado en un laboratorio, se hubiera hecho mejor. Hubieran hecho una variante como la que tenemos ahora, la Omicrón, que ha ido surgiendo como consecuencia de las mutaciones que ha tenido el virus original.

Hablemos de la vacuna…
El desarrollo de una vacuna exitosa en un tiempo récord es uno de los grandes hitos científicos. Es alucinante. Pero, que nadie piense que pasamos de estar en un carro tirado por caballos a un Fórmula 1. Eso no existe en ciencia. Había mucha gente que estaba trabajando en vacunas contra el coronavirus, en función de los últimos brotes que hubo del SARS a principios del siglo XXI o del MERS en el 2012.
Además, ya en el siglo XX había científicos que estaban trabajando para intentar desarrollar vacunas de ARN mensajeros. Había diferentes problemas técnicos que se han podido solventar ahora porque había mucha gente trabajando en lo mismo; toda la información estaba en abierto, circulaba constantemente; había mucha financiación para poder investigar en un problema urgente que acuciaba al mundo y personas muy buenas trabajando en ello.
Además, había un compromiso por parte del sector privado. Si no se involucran las farmacéuticas, hubiera sido imposible. Podemos generar una vacuna, pero hay que producirla y distribuirla a nivel masivo. En esta hemos ido todos a una y por eso hemos tenido éxito. Pero, detrás había mucha ciencia básica que se ha venido desarrollando desde hace décadas y que eso ha permitido en un tiempo récord la vacuna.

Raúl Rivas presenta su último libro ‘La penicilina que salvó a Hitler y otras historias de la microbiología’.

¿Estos dos años servirán para poner en valor la ciencia o ya nos estamos olvidando?
(Silencio) Hace unos días vi una entrevista que hizo Severo Ochoa en 1976 para TVE. El discurso es absolutamente vigente. Habla de la importancia del entorno. El científico no sale porque sí, necesita de un entorno, de una atención, de unos medios, no necesariamente inversiones, pero sí que haya medios, que el hecho de poseer una cantera científica en un país, permite que se desarrolle en amplias facetas, que no dependa de terceros. Eso es fundamental. Al principio, sí que pareció que iba a haber un apoyo a los científicos, al menos en el ámbito sanitario, pero como todo en esta vida parece que somos de mente frágil y las cosas terminan pasando. Entiendo que son periodos complicados.

Quizá es que nos gustan las cosas inmediatas y la ciencia requiere paciencia…
Efectivamente. Vivimos en la época de la inmediatez y la ciencia requiere reposo. Severo Ochoa hablaba que toda ciencia aplicada, previamente ha sido ciencia básica y ésta requiere una inversión a largo plazo, sin esperar una rentabilidad inmediata, pero se necesita poner esas bases para estudiar, muchas veces, durante mucho tiempo, para que en un momento, pueda haber una ciencia aplicada que pueda ser el desarrollo, por ejemplo, de una vacuna. Pero, antes se tiene que haber estudiado los coronavirus, cosa que la gente ni conocía, ni había financiación para ello, porque no eran interesante, pero había muchas personas que trabajaban ya en coronavirus, incluso en España, porque creían que era importante, como se ha demostrado.

Habrá más facetas de la ciencia donde se está trabajando que ahora no nos parezcan importantes y puedan llegar a serlo…
Claro. Entiendo que es imposible dar cobertura económica a todas las ideas, pero tiene que haber apoyo constante. Creo que tiene que haber una apuesta gubernamental, pero no puede ser única, también tiene que haber apoyo privado. Supongo que es difícil para los emprendedores que quieran montar una empresa biotecnológica, pero creo que crear ese tejido industrial, tecnológico,… es fundamental para los países, para no depender de terceros, como ha pasado ahora.

**** Raúl Rivas presenta su libro ‘La penicilina que salvó a Hitler y otras historias de la microbiología’, el 26 de febrero a las 12.00 horas en la librería Santos Ochoa. 

 

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