“Creía que no salía vivo del bar”
Un joven denuncia una presunta agresión homófoba en Aldeadávila tras llamarle 'maricón de mierda'
“Ahora mismo me encuentro como si me hubiera caído por las escaleras. Me duele todo”. Así comienza la conversación con el joven homosexual presuntamente agredido por un grupo de hombres en un establecimiento hostelero de Aldeadávila por su condición sexual. Según su versión, no es la primera vez que este joven tiene problemas con esta cuadrilla cuando coinciden en los locales del pueblo. Había miradas, comentarios y risas hacia su persona por su conocida orientación homosexual, pero la cosa no pasaba de ahí.“La madrugada del 1 al 2 de enero hemos estado de fiestas y estas personas han empezado a provocarme. Me acerqué a ellos y les pregunté si tenían algún problema conmigo, que lo hablábamos, pero que no siguiéramos así”, explica a La Crónica de Salamanca.Lo que le dijeron es que no tenían que hablar con él de nada, solo darle dos leches. “Uno de ellos ha intentado darme un guantazo. Me he retirado y le he tirado la copa que tenía en la mano. Se ha metido todo el bar, porque es un pueblo pequeño y nos conocemos todos. Nos separaron y él siguió insultándome, llamándome ‘maricón de mierda’,... Ha intentado volver a pegarme, pero lo han separado y se han ido”, matiza.Unos días después, la noche de la agresión, volvieron a coincidir en varios locales de fiestas de Aldeadávila. Al principio, cada uno fue a lo suyo, pero más tarde, cuando el joven que denuncia haber sido agredido contaba con menos amigos, han coincido en el mismo establecimiento. “Me he puesto a hablar con un colega en la barra y cuando me he dado la vuelta, estaban todos como demonios, increpándome y amenazando si quería salir a la calle. Ha intentado darme un cabezado, me he retirado y le he dicho, déjame”, puntualiza.Justo en ese momento, dice que comenzaron a pegarle puñetazos. “No sé ni cómo estuve de pie. Creo que en algún momento me caí, alguien me levantó y me llevó al cuarto de baño del bar”, relata."Allí -prosigue el joven agredido y siempre según su versión-, dos chicas me preguntaron qué había ocurrido. Comienzo a lavarme y oímos un ruido ensordecedor. Intentamos cerrar la puerta, pero con la fuerza que traían, entraron en el baño. Me han intentado meter un dedo en el ojo, me han tirado en el suelo, me han pegado por todos los lados y cuando estaban estrangulándome, pensé que no salía del bar vivo. Me estaba quedando sin aire. Me metió el dedo en la boca, intenté morderle y vi que no tenía dientes. Le he pegado el bocado con las muelas con toda la fuerza para que me soltara”, explica.En un momento dado ve que está solo en el suelo del recibidor del baño "y he pensado: “Ahora es cuando me mata, me pega la patada en la cabeza y ya está”, recuerda.No fue así. Lo han levantado, estaba cubierto de sangre, no sabía si era suya o de las otras personas. Ya le faltaban cuatro dientes. Han llegado al centro de salud y allí ha visto que la persona que lo agredió, estaba ensangrentadísimo, desde el cuello al tobillo. “¿Cómo puede ser que sea yo el que me lleve la somanta de leches y esté él sangrando? ¿Quién le ha hecho eso? Porque a mí me estaba pegando hace un momento. En esas circunstancias, no he podido agredir a nadie”, explica.Entre las palabras que ha escuchado en numerosas ocasiones, está la de que "soy maricón y no puedo existir. Dicen que soy maricón, ¡cómo si no lo supiera! Me decían que había entrado provocando. No sé en qué momento se sienten provocados, porque yo ni los miro. ¿Saludar a la gente es provocar?”, pregunta.El agredido tiene parte de lesiones del hospital de Salamanca, puso una denuncia en la comisaria de la Policía Nacional y declaró en el cuartelillo de la Guardia Civil de Aldeadávila.