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La realidad de los trabajadores de Glovo

Raúl García se infiltra en el proceso de selección de esta empresa y lo cuenta en su libro “El sindicalista infiltrado”
Riders de Glovo en Salamanca. (Archivo)

Raúl García ha presentado en Salamanca su libro “El sindicalista infiltrado” en la sede de CCOO de Salamanca, en el que narra su experiencia como infiltrado en la empresa de reparto de domicilo Glovo.

En 2019 Raúl García Agudo era responsable de la sectorial de servicios de CCOO Valladolid y se infiltró en el proceso de selección de Glovo. A través de las redes sociales y los medios de comunicación compartió la precariedad laboral a la que se enfrentaban estos trabajadores.

“El libro relata la experiencia sindical que tuvimos para visibilizar las condiciones laborales de los riders (repartidores). Fue un proceso de infiltración en una entrevista de selección y todo lo que vino después que fue visibilizar estas condiciones de esclavitud absoluta en Glovo y la repercusión mediática que tuvo cuando se recogió como El sindicalista infiltrado”.

«Eso hizo que se visibilizaran las condiciones de los trabajadores que vemos todos los días con esa mochila detrás y que realmente es espeluznante toda la carga laboral de precariedad absoluta que tienen.  Es un libro de plena actualidad porque Glovo sigue sin cumplir la ley. Sigue operando de forma pirata en España, no hace caso a las sanciones de inspección de trabajo y habrá que tomar medidas penales sobre esta empresa”, explica Raúl García.

Raúl García explica que la idea de escribir sobre esto se debe a que “CCOO, en este caso, yo en concreto como responsable del sector de hostelería quisimos abarcar y dar cobertura a estos trabajadores. Lo primero que hicimos fue infiltrarme, relatar esto en las redes sociales y tuvo tal repercusión que dos años después contacto conmigo una editorial catalana para que lo reflejara en un libro que es lo que se ha acabado publicando hace unos meses”.

Sobre el momento de la infiltración, Raúl García señala que “fue una experiencia en una entrevista de selección grupal en la que vi como explicaban a los riders que en el fondo era mentirles, que iba a ser un trabajo en el que iban a poder conseguir unos ingresos ingentes, que iban a tener una retribución muy importante… pero todo eran mentiras. Luego acababas como rider, dándote de alta como autónomo, pagando la mochila, el teléfono, el seguro… casi más de 250 euros al mes que tenias que pagar de primeras para empezar a trabajar. Eso fue lo que hizo que se recopilara todo esto  y fue un poco ese granito que se fue haciendo para visibilizar esas condiciones laborales”.

“Realmente embaucan para que con el modelo de negocio que ellos tenían que ya era contrario a la ley hiciera que cuantos más trabajadores se vincularan con ellos mejor, de tal forma que a Glovo les sale absolutamente gratis porque no pagan nada pero tienen un ejército de trabajadores detrás con las mochilas haciendo una publicidad gratuita. Es aprovecharse de la cuota bonificada de autónomos durante los primeros años o de esa necesidad imperiosa de muchas personas de trabajar. Personas que muchas veces están en situaciones casi de inclusión social. Se da la circunstancia de que se subcontratan o alquilan las cuentas a gente sin papeles y Glovo  lo está permitiendo. Eso es de lo que alguna forma nosotros queremos que la ciudadanía vea lo que hay realmente detrás de una empresa como Glovo”, comenta García.

Raúl García, este miércoles en Salamanca.

A pesar de que esto ocurrió en 2019, Raúl García explica que “el sector ha mejorado muchísimo. Las empresas tienen que contratar a sus riders y los trabajadores tienen un salario digno, un horario, un calendario, una cobertura ante un accidente de tráfico… lo que cualquier  trabajador por cuenta ajena debería tener. En el caso de Glovo siguen siendo falsos autónomos y están en una situación de incluso mayor precariedad porque ahora Glovo permite incluso subcontratar las cuentas a trabajadores sin papeles. En esta empresa están aun peor todavía”.

Raúl García explica que con este libro “lo que pretendo es hacer llegar lo que hay detrás de estos trabajadores. La carga física, mental psicológica que tienen para poder desempeñar este trabajo. Intentar concienciar a la ciudadanía de cómo se mueve este sector y que seamos responsables a la hora de elegir donde hacer una petición de comida porque hay empresas que si que cumplen. Creo que hay que dar prioridad a esas empresas que cumplen frente a las que no porque estas están en una situación de ventaja competitiva».

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